Hay derrotas que hacen daño, a pesar de que se contaba sufrirla. Pero el desfavorable golpe siempre duele, y más en la forma en que se reciba. Que el Deportivo pierda en Madrid no se considera anormal, pero que caiga tras un partido tan mal jugado como el del Bernabéu, no solo causa desilusión sino también despierta preocupación de cara al futuro. En el calendario, aparecen ahora tres partidos seguidos, cuyos resultados pueden dar mucho que hablar. De esos tres próximos partidos, uno será en Riazor y es de los considerados imposibles, de los que hablábamos ayer. El seguidor sabe que nos referimos al Deportivo-Barcelona pero antes, el equipo coruñés jugará nuevamente en Madrid, esta vez en Vallecas frente a un Rayo que regresó vapuleado de Valladolid donde perdió por 6-1, tanteo que podría interpretarse como una preaviso fácil para los de Oltra. Pero hay otra cara a tener en cuenta: es la que puede suponerse si nos paramos a pensar cómo estarán los ánimos en el seno del Rayo Vallecano.
Así pues, creemos que al Deportivo no le queda otra, más que puntuar en Vallecas, porque de no conseguirlo podría entrar en un túnel tan largo como peligroso. Es un mensaje urgente, enviado con antelación.