«No hay peor cuña que la de la misma madera», según el dicho tantas veces oído en tiempos pasados. Ahora, entre que la gente sabe más y que la nuevas tecnologías ocultan tantas ignorancias como sufríamos antes, dicen que es de antiguos echar mano de algunas frases agudas empleadas para dar a entender aquello que se quería decir, sin más aclaraciones.
Este preámbulo surge por el empate de Mestalla, en cuyas vísperas el entrenador del Deportivo recordó su condición de valenciano, aclarando que era valencianista pues igual podía ser del Levante. Oltra confesó sus deseos de puntuar en Mestalla, «en donde tenemos que marcar goles para conseguirlo». La frase era una verdad a medias, puesto que un 0-0 también valdría para puntuar.
Lo que siempre estuvo claro fueron las intenciones de Oltra, deseoso de que en su tierra se luciese su equipo actual, pues la condicione de profesional del fútbol no da opción a disfrutar más que de un marcador con cara favorable a tu equipo. Oltra es del Deportivo, equipo que sacó provecho (3-3) de una segunda parte en donde le brilló con lustre su buena cara. Fue cuando los valencianos comprobaron que «no hay peor cuña, que la de la misma madera».
Finalmente, celebrar la noticia del empate que ayer fue conocida por numerosos seguidores deportivistas quienes, con el 3-1 en el intermedio, apagaron el televisor y se fueron a la cama. Ayer vieron su alegría multiplicada al comprobar que el Deportivo había cerrado el encuentro con un 3-3 que quiere augurar un buen futuro. Para esto resulta obligado esperar algún tiempo. El 21 de octubre parece buena fecha para saberlo, y no por la elecciones gallegas sino porque en ese día corresponde al Barcelona jugar en Riazor, y al Celta, en el Bernabéu. Para los gallegos, un domingo extra.