España, entre el no querer y el no poder en Londres 2012

La derrota contra Brasil levanta dudas éticas y deportivas de cara al futuro de la selección española en los Juegos Olímpicos


La selección española de baloncesto se metió en un problema, más allá de su derrota contra Brasil. Un problema de indefinición ante una derrota fea en lo baloncestístico y sospechosa por lo que supone una estrategia para evitar a Estados Unidos en los cruces y encontrárselos en una hipotética final.

España sufrió ante Brasil una derrota conveniente pero las sensaciones van más allá y por el juego del equipo de Scariolo hace dudar de que si la victoria fuese absolutamente necesaria serían capaz de imponer esa voluntad. La selección española, que llegó a Londres 2012 con la vitola de ser la única realmente capaz de hacer frente a los estadounidenses, se aleja en cada partido del ideal de su juego, y eso mancha casi tanto como el cuestionable desenlace del partido del lunes.

«Claro que nos molestan los rumores. Somos profesionales y siempre queremos ganar. Nunca hemos ido a perder un partido. Cualquier tipo de comentario que haga la prensa o la gente a nuestro alrededor diciendo que vamos a perder me molesta mucho», declaró Felipe Reyes tras perder ante la canarinha. La táctica que tanto se criticó a los franceses en el último Eurobásket, cuando la selección de Parker, Diaw y compañía evitaron aposta el cruce con España hasta la final, se cierne sobre el comportamiento de la selección española en Londres 2012. Pero las dudas alcanzan tanto a un dejarse ganar como a la poca fiabilidad del equipo. Tres victorias y dos derrotas en la fase de grupos no son especialmente ilusionantes.

España sufrió mucho más de lo previsto ante Gran Bretaña, relajada en exceso contra el rival más débil del grupo. Dejó momentos de brillantez a rachas ante Australia después de un frío debut contra China, a la que dio alas a pesar de su disposición anárquica y sin esquemas. Ante Rusia, completó 15 minutos de primor antes de venirse abajo y sufrir la derrota que trajo consigo el debate de qué hacer contra Brasil.

España se ha mostrado inconsistente en todos sus partidos. En la fase de preparación, dejó gotas de su verdadero potencial. Arrolló sin debate a Argentina (a pesar de una pequeña pájara en el último cuarto) y tuvo un intenso cara a cara con Estados Unidos durante muchos minutos. Sustentada en el poderío interior de Pau y Marc Gasol, la selección española sufre en defensa y echa de menos al mejor Navarro. Las ráfagas de juego inconsistente y las mermas en su esquema han resaltado casi tanto como el feo final contra Brasil. «Quiero creer que son problemas que tienen solución, aunque está claro que nuestra condición física no es la mejor. Tenemos que trabajar el aspecto mental. El siguiente es el partido. El que todos consideran el más importante. La concentración y la competitividad serán máximas», avisó Scariolo. Ante Francia, en la primera cita sin red, es la primera opción de recuperar las sensaciones positivas y alejar debates.

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