El remanso de Gómez Noya

Paulo Alonso Lois
paulo alonso lois LONDRES / ENVIADO ESPECIAL

DEPORTES

El ferrolano se concentra en el barrio de Kensington, lejos del bullicio de la villa olímpica y cerca de cómodas instalaciones para entrenar

05 ago 2012 . Actualizado a las 23:13 h.

En el barrio de Kensington, donde los edificios de color crema conviven con las embajadas, con las viviendas de lujo y con los grandes contenedores culturales de Londres, no se respira el típico ambiente olímpico, pero sí una tranquilidad ideal para preparar una prueba. En un coqueto hotel del barrio disfruta Javier Gómez Noya de todo lo que no le puede ofrecer la Villa de Stratford. Aquí va andando a entrenar a la piscina de un campus universitario cercano, aquí no sufre el gigantismo de los Juegos y aquí está rodeado del ambiente de triatlón que tanto le gusta. El hotel está tomado por el conjunto español y le arropa todo su equipo: su entrenador, Omar González, su hombre en la multinacional IMG, Javier Theilacker, y su familia, que fue llegando a la capital británica.

El triatleta ferrolano llegó el viernes a última hora sin pasar siquiera por la villa, ya que validó su acreditación en Heathrow. El remanso de paz de Gómez Noya se encuentra muy cerca de Hyde Park, escenario el martes de la prueba de triatlón, y donde puede entrenar la parte de bicicleta y carrera a pie. Un lugar tranquilo para perderse entre corredores aficionados, si no fuera por el uniforme característico del equipo olímpico español. Allí disfrutó por la mañana a través de la televisión del triunfo agónico de Nicola Spirig en el triatlón femenino. Por la tarde, después de descansar en su habitación, se fue a nadar.

«Estamos ya con ganas de competir, esperando a la carrera. Trabajé muy fuerte para estar en las mejores condiciones posibles, y creo que llego bastante bien», repasa Gómez Noya, bicampeón del Mundo, tricampeón de Europa y al que solo le falta la medalla olímpica en su palmarés. Los intermitentes nubarrones de Londres amenazan la carrera, que podría convertirla en campo minado. Lo asume con resignación. «La lluvia es un condicionante, y por supuesto supone un factor a tener en cuenta porque puede hacer más peligroso el circuito. Podría haber caídas, seguro, y propiciaría más problemas de lo normal durante la prueba. Pero las condiciones son iguales para todos, y hay que adaptarse a lo que venga», resume.