Ese deje tan gallego, se ha convertido en santo y seña del baloncesto británico en sus Juegos Olímpicos. Y es que hasta la fecha de hoy, han mordido el polvo de forma correlativa ante todos los rivales en la fase de preparación y en el campeonato. Las pírricas victorias previas a Portugal son las únicas alegrías para el cuerpo de Su Majestad.
Y tienen a Luol Deng. Vamos a explicarlo sencillo. Es sudanés, de la tribu Dinka, tutorizado por Manute Bol y exiliado político en Londres. Un compendio entre lo bueno del físico del continente negro, mezclado con el mecenazgo americano, donde se formó como jugador, y su pasaporte británico. Un fuera de serie, un jugadorazo. Simple y llanamente, no veo quién le va a poner el cascabel a ese gato de 2,06 esta noche.
Porque a Chris Finch, técnico americano de los ingleses (da para un rato hablar de los pasaportes de los técnicos en estos Juegos), no se le ha ocurrido otra cosa que jugar con casi cuatro pívots a la vez. Al revés que USA, que lo hacen sin ellos, bendecido por esos excelsos cuerpos yanquis. Es exuberante ver en la pista a Deng, Clark, Freeland y Pops Mensah-Bonsu. Y por si acaso, tener listo a Archibald, Achiara, Boateng y Sullivan, que también podría dar un cuatro en otra escuadra.
Y claro, así salen las cuentas. No hay cabeziña, que se diría por nuestras tierras. Porque Reinking es un tiratodo, con buen físico, lanzamiento ortopédico desde el arco, pero con poca inteligencia en buscar-encontrar las ventajas de esos cuerpos. De todos modos, a Brasil le dieron palo el martes al que dominaban a nadiña del final. Por ello, atención a Deng, que por ahí si tienen mucho peligro. Portugal, menos mal que nos queda Portugal.