Un caso rocambolesco

Murillo EN ROJIBLANCO

CDLUGO

En plena campaña de fichajes, un terremoto ha sacudido la tranquilidad del Lugo. Con una celeridad inusual, un jugador que había confirmado su renovación por dos temporadas, el meta Diego Rivas, ha sucumbido a la llamada de otro, el Elche, y donde dijo digo ha dicho diego. La traición del meta de Narón, uno de los protagonistas de la extraordinaria campaña del ascenso, es incalificable: se ha vendido al mejor postor. La noticia ha caído como una bomba en la afición. Mouriz, el director deportivo del club rojiblanco, convocó una rueda de prensa para informar de la versión oficial lucense. Fiel a su locuacidad trató de explicar los acontecimientos. Y anunció que solo faltaba la firma del contrato, cuando se produjo la marcha atrás de Rivas. Uno, le inquirió si el resultado hubiese sido el mismo si la firma ya estuviese estampada. Para mi sorpresa, admitió que sí. Que el jugador acaba jugando donde quiere. Cierto, pero le faltó un pequeño matiz: que para irse, tendría que pagar una indemnización. Se ha sentado un peligroso precedente. Me parece que una cosa es el señorío y otra muy distinta el falso paternalismo. ¿O los intereses económicos del Lugo no cuentan ? Ahora mismo, el Lugo solo tiene un portero profesional, Yoel. Y tuvo dos y muy buenos para el ascenso. Ya no están. Aunque venga otro, el antecedente no se borrará. Y el peligro de no encontrar un sustituto adecuado a Diego Rivas es un riesgo innecesario.