De sospechoso a héroe del derbi

Pedro José Barreiros Pereira
p. barreiros A CORUÑA / LA VOZ

DEPORTES

El gol de Borja zanjó la polémica por su afinidad con el eterno rival del Dépor

17 abr 2012 . Actualizado a las 15:38 h.

Borja (Ourense, 1981) parecía tener una deuda pendiente con sus colores desde el 23 de agosto, como si su carné de deportivismo, si se expidiese, aún permaneciera pendiente de acuñar por un sector de la afición. Aquella tarde, la de su presentación como blanquiazul, una docena de radicales insultaron y hasta llegaron a perseguir al jugador por la calle. Le echaban en cara su supuesta simpatía por el Celta, reconocida por él mismo en los albores de su carrera, cuando con la primera plantilla del Madrid vedada por la acumulación de galácticos sonaba un interés celeste que nunca acabaría por plasmarse.

El gol de Balaídos, el decisivo en el derbi, y la carrera del jugador arrebatado hacia el fondo de los seguidores del Dépor (algunos, quizá los mismos que lo habían increpado hacía siete meses) sirvieron de penitencia a la supuesta mancha que había cometido. Así lo explicaba en una entrevista a La Voz nada más fichar: «Es que la gente cuando hay rivalidades hay cosas que no ve bien. Recuerdo que cuando tenía 5 o 6 años el equipo que estaba en Primera era el Celta. De pequeño era del Celta, pero luego subió el Dépor y yo me acuerdo de llorar en casa el día del penalti. Yo no soy antinada. Sí, de pequeño simpatizaba con el Celta, porque era el equipo que estaba en Primera, pero siempre tuve la espina, y no es palabrería, de jugar en el Dépor. Siempre tuve la ilusión de jugar en el Dépor».

El mediocentro, autor de dos goles en los cuatro últimos partidos, pese a partir habitualmente como suplente, aseguraba entonces que nunca había sido «antinada». «Siempre he sido del Madrid y nunca le he deseado el mal ni al Barcelona ni al Atleti. Es una forma diferente de verlo. A mí me atrae que el Dépor ha sido un equipo que ha llevado el fútbol gallego a lo más alto», afirmaba.

Luego llegarían los altibajos de la lesión que le privó de debutar hasta el 4 de diciembre, su rol de jugador número doce y la aparición en Balaídos en el minuto 63, cuando los coruñeses dominaban por 0-2. Tras el empate céltico, Borja decidió en el último lance.

Sin rencor

Cuestionado ayer por si con el gol se había quitado un peso de encima, evitó pasar facturas: «Si alguien no me conoce y raja o no confía en mí, no es mi batalla. Yo soy un profesional. En todos los clubes en que he estado nadie ha dicho una palabra mala de mí y son cosas que no me tienen que preocupar. Me preocupo más de los míos, de los que están siempre ahí. Ayer (por el domingo) lo que más emocionó fue ver a mi gente más emocionada que yo, incluso algún compañero. No me acordé de gente que no... no mala gente, pero que si no confía en mí, no confía en mí». La historia lo recordará como el héroe del primer triunfo deportivista en Segunda en Balaídos.