«Durante un año se detectan en el mundo aproximadamente entre 40 y 60 positivos por epo, unas cifras que no concuerdan con el gran mercado negro que existe alrededor de esta sustancia». Las palabras del presidente de la Federación Española de Médicos Deportivos dejan claro que el abuso del producto rey en el dopaje de los deportes de resistencia continúa siendo muy difícil de descubrir.
Además, recientemente se ha detectado una nueva forma de administración que la ha vuelto todavía menos detectable. «Se utiliza en microdosis para evitar ser detectadas en aquellos deportistas que tienen el pasaporte biológico.
Solamente los controles antidopaje por sorpresa, mediante analíticas de orina, pueden detectar este nuevo método de microdosificación (dosis muy bajas durante aproximadamente cuatro semanas)», desvela Juan José Crespo. «Hemos comprobado que se vuelve a recurrir al uso de la epo tradicional, que es un peor medicamento, pero que permanece durante menos tiempo en el organismo con lo que la hace muy opaca», señala Jordi Segura. «Habría que cogerlos con la jeringuilla en la mano», dice Pedro Manonelles.