El Lobelle ni descansa ni se cansa

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

DEPORTES

Naír Torrado

Detrás del subcampeonato de Copa hay un trabajo ingente

15 mar 2012 . Actualizado a las 18:12 h.

Al Lobelle se quedó a las puertas de protagonizar una de esas gestas que enamoran por su vertiente romántica. Un equipo plagado de chavales y de canteranos, con una media de edad de 23 años, estuvo muy cerca de doblegar en la final de la Copa de España a un Barcelona pudiente y rebosante de jugadores internacionales.

El conjunto santiagués tuvo la dosis de fortuna necesaria para llegar tan lejos. Pero ese no es el factor diferencial. La clave apunta a un trabajo ingente. Todo lo que escapa al talento y la improvisación está bajo control y nadie escatima esfuerzos.

FILOSOFÍA

Todos los equipos trabajan con el mismo método

El actual seleccionador, Venancio López, sentó las bases de un modelo que está dando resultados. Todos los conjuntos de la cantera trabajan siguiendo idénticos métodos, de modo que los jugadores que llegan al primer equipo acusan menos el salto. Conocen los conceptos y el tipo de fútbol sala que deben practicar. Y, especialmente, una de las señas de identidad: la defensa de cambios, que requiere coordinación y precisión. Esa filosofía está envuelta en la bandera del esfuerzo y del trabajo, dos consignas innegociables. Quienes consiguen un hueco en la cúspide, en el plantel de Primera División, llegan con la lección aprendida.

CONTROLES

La excelencia en el peso graso

Ningún equipo corrió tanto como el Lobelle en la Copa de Logroño. Pero no fue por casualidad. El doctor Marque es el encargado de supervisar la nutrición y los controles del peso graso. Hay varios a lo largo del curso y uno de ellos toca en la semana previa a la Copa. Se considera que diez es un índice óptimo. Pues once de los catorce jugadores se quedaron incluso unas décimas por debajo. Así se pudo ver un grupo que, más que correr, voló sobre la cancha.

Antes de comenzar la temporada, y fruto de un convenio de colaboración con la Universidad de Pontevedra, toda la plantilla pasó unas pruebas de fuerza y unos test de esfuerzo que proporcionaron una valiosa información como punto de partida, a fin de planificar el trabajo. Incluían una espirometría para calcular el consumo de oxígeno, pulsómetros para medir la frecuencia cardíaca y electrodos para obtener más datos sobre el corazón.

MENTALIZACIÓN

Visualizando la final

En el cuerpo técnico también hay margen para la psicología. De esa parcela se ocupa Graciela Lois. A lo largo de la temporada son habituales las charlas individuales con los integrantes de la primera plantilla y también con los chavales del filial. Y el día previo al viaje a Logroño hubo sesión de grupo, para que el equipo visualizase la final, para que se viese con el oro colgado al cuello. El Lobelle no preparó el partido de cuartos y luego, sobre la marcha, lo que pudiera tocar. Preparó el campeonato para estar tres días. Y lo consiguió. Solo le faltó la guinda del triunfo ante el Barça en la final, que se decidió en la prórroga.

AMBIENTE

Espíritu de grupo

El mismo día de la final, instantes antes de la comida del mediodía, la plantilla dibujó una foto que es indicativa del buen ambiente que anida en el grupo. Eran de los pocos minutos que tenían libres los jugadores. Y allí coincidieron todos, en perfecto estado de revista y en animada conversación sobre la final que les esperaba. Y no salía un solo mensaje derrotista.

ANÁLISIS

Estudio minucioso de cada partido

Incluso en la final, con menos de 24 horas de diferencia respecto al partido del sábado frente al Talavera, los jugadores recibieron un exhaustivo informe sobre la manera de jugar del Barcelona y el guion preparado con objeto de buscar sus puntos débiles. Eso también sucede en cada jornada de Liga. Del rival se estudian siempre varios encuentros, para conocer sus mecanismos, su manera de atacar con portero jugador, sus variantes ofensivas y defensivas.... Todo.

El Lobelle labora et labora. Y parece que no se cansa nunca.