Con los ánimos tranquilos por el triunfo de Guadalajara, la atención del deportivismo se centraba ayer en Altabix. También la del celtismo, puesto que todo lo que a partir de ahora sucede en la Liga, por arriba, repercutirá tanto en un sentido favorable como adverso en el futuro de los dos equipos gallegos. Si ello no se reflejara, sería la mejor señal de que Deportivo y Celta continúan firmes en su camino sin mirar para atrás. No resultará fácil que sea así, pero tampoco puede rechazarse tal posibilidad. Basta echar un vistazo a la clasificación donde se reflejan con claridad las posiciones del Deportivo, 60 puntos, y el Celta, con 58. Por debajo aparece el Valladolid, pero a una distancia que, si no estuviéramos hablando de fútbol, podría calificarse como definitiva. No es así porque mientras haya partidos por delante es obligado tener presente las vueltas de un campeonato antes de que pueda decirse que ?estos son los dos equipos que ascienden automáticamente, y el tercero que se gane el derecho en la dura fase de promoción ?.
El Elche-Valladolid de ayer en Altabix (1-2) fue un partido que se presentaba poco menos como la última ocasión de los vallisoletanos para seguir en el vagón que lleva al ascenso automático. Y ganaron los de Djukic que regresaron a orillas del Pisuerga haciendo cálculos de cara a un futuro que les presenta la oportunidad de jugar todavía en Riazor. Para el mes de mayo, seguramente el Dépor ya lo tendrá todo resuelto.