La de ayer fue una mañana perdida. La tertulia resultó fría, sin polémica. Ni el liderato se hizo notar, quizá porque tampoco era novedad. Creo que se debió al cambio de hora y de día. Desde las cuatro de la tarde del sábado hasta las once de la mañana del lunes, que se celebra la reunión en el café, pasa mucho tiempo. A la vista de que allí apenas se hablaba del partido se escuchó una voz: «Señores, esto es lo que hay», según frase del camarero enfadado por los penaltis con los que el Madrid encarriló su partido frente al Athletic, al que además, el árbitro expulsó a un jugador. Como las protestas no encontraron interlocutor, lejos de callarse insistió: «Cristiano ya lleva nueve goles de penalti?» Tampoco esta frase tuvo éxito e invitó entonces a los presentes a hablar de otro tema. «¿De qué vamos a hablar si del partido de Riazor ya se ha dicho casi todo», comentó uno de los tertulianos. «Podemos hablar de Xisco, que promete ahora erigirse como el goleador del equipo», comentó de nuevo el camarero.
A todo esto, el entrañable paisano se había limitado a tomar su café y repasar la quiniela con el periódico delante y, después de romper el resguardo en el que tenía solamente ocho aciertos, preguntó: «De qué estaban hablando ustedes?». «De política», comentó el más guasón de los habituales al café. A nuestro amigo no le hizo ninguna gracia la respuesta y en tono serio comentó: «De verdad que el partido frente al Villarreal, en donde 3 balones se estrellaron en la portería de Aranzubía, hubo un expulsado y el único gol lo marcó en propia meta un defensa no son motivos para el comentario? Entonces les dejo que ustedes sigan hablando de política, pero no cuenten conmigo».
Y marchó del café en solitario, cuando siempre acostumbra a acompañarlo alguno de los tertulianos.