Los caídos no ensalzan

Juan J. Fernández

DEPORTES

21 ene 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

¿Quién ha dicho que en un Europeo hay partidos fáciles? Rusia disponía de su última oportunidad. Para una selección que lo ha sido todo en este mundo, despedirse por primera vez de toda posibilidad olímpica suponía una tragedia. Era de suponer que cazar el oso costaría lo suyo, como así fue. Cada partido se convierte en una auténtica final. Si fallas, verás el resto del campeonato desde el sofá de casa. Decimos todo esto para ilustrar al gran público sobre la enorme dificultad que atesora cada victoria en este campeonato. Para ganar a Francia tuvimos que dar nuestro mejor nivel y era de esperar que contra Hungría y Rusia tuviésemos los lógicos altibajos.

Nuestras mejores armas en estos tres partidos fueron la defensa y en ataque el juego dos contra dos y tres contra tres, en los cuales nuestro pivote tiene siempre un papel protagonista. A nivel individual nuestra calidad y versatibilidad ofensiva es de las mejores, y eso se nota cuando las cosas se ponen feas, pero necesitamos más participación global y continuidad en el juego para aspirar a lo más alto.

Ahora nos espera la segunda fase, donde debemos rentabilizar nuestra gran primera semana. Cualquier aficionado habría firmado con los ojos cerrados un cheque de tres puntos.