El espíritu y la teoría del nueve

Alberto Blanco

DEPORTES

05 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Revivimos el espíritu de Saitama, el placer de Katovice o el sueño de Pekín. En medio partido, nuestra selección nos deleitó con todo eso. Hacía más de 20 años que España no anotaba 62 puntos en una mitad de encuentro (China mediante y lo que los chinos eran en aquel momento). Calderón, Navarro y Gasol, junto a una gran defensa, finiquitaron a los lituanos. Lo del extremeño, y el último cuarto de Ibaka, son las dos notas más positivas del partido.

Y es que los lituanos andaban sobreexcitados. Que se lo digan al delegado de Kemzura, que se llevó un empujón y semigancho del técnico de Lituania, demostrando, como muchas veces, la impotencia unida a la motivación sobrante de un partido como el de ayer, que desquició a los locales.

El público, ávido a digerir el trago, se tomó el refrigerio con más tiempo del previsto cuando Rudy demostró que España seguía enchufada y evitaba el típico bajón, tras la orgía inicial. Comparar a Valanciunas con Sabonis es una grave falta de respeto al mejor pívot europeo de la historia.

Además, la victoria puso en práctica la teoría del nueve (dos bases, tres aleros y cuatro pívots), rotación suficiente llegados los grandes momentos. Hoy toca eliminar directamente a la subcampeona mundial, Turquía. La cual, sin el amparo de los suyos y con algunas bajas, se puede ir para casa de forma prematura.