En busca de la senda perdida

DEPORTES

Solo aquellos más veteranos aficionados que sufrieron el amargo trance de haber vivido otros descensos de su equipo de siempre, entenderán que hoy no inicie la vuelta de estos comentarios con un cordial y optimista saludo, que sería obligado, al volver a establecer comunicación con la familia deportivista en cuyo censo figuro con carné de socio desde 1941, un lejano año que quedó grabado en el historial del Real Club Deportivo, donde se refleja el primer ascenso a la máxima categoría del fútbol español.

Bajar de Primera a la Segunda División es un golpe tremendo que deja al seguidor conmocionado, desorientado, y a su recuperación le ayudará únicamente el paso del tiempo y que los resultados sean favorables en la nueva campaña. Esa es la cuestión.

A partir de esta tarde mismo, cuando vuelva a correr el balón sobre la hierba del entrañable campo municipal de Riazor, en la cabeza de los seguidores deportivistas comenzará a flotar la pregunta: «¿Cómo nos rodará la pelota esta nueva temporada?». Es la pregunta madrugadora que llega con una espera más que obligada, a pesar de que nos la presentan con un gran envoltorio del color de la esperanza.

Sin entrar en otros análisis, que no se pueden ocultar por mucho que algunos insistan en disimular, lo importante ahora mismo es el hecho de que vuelve el fútbol oficial al calendario del Real Club Deportivo y para todos los aficionados blanquiazules. Así lo resaltamos, al mismo tiempo que expresamos el sentido deseo de que los jugadores del Deportivo hagan hoy su entrada al terreno pisando con el pie derecho, y con firmeza a la vez, para iniciar el camino que les ayude lo más pronto posible a encontrar la senda perdida recientemente de la Primera División del fútbol español.