La relación de la estrella celeste con su técnico vive otro episodio polémico
08 ago 2011 . Actualizado a las 17:44 h.Roberto Trashorras ha sido siempre una patata caliente para sus entrenadores. Aunque ha sido ahora cuando le han mostrado la puerta de salida del Celta, lo cierto es que lleva tiempo en el centro del debate. Remontándonos a la pasada temporada, el Celta perdió el ascenso tras un horroroso último tercio del campeonato. Los partidos de Balaídos fueron claves en esta debacle. En un 0-3 con el Recreativo, Trashorras es sacrificado a los 40 minutos por la expulsión de Falcón para que entre Yoel. Después, en un 0-4 frente al Girona no sale de titular y entra en el segundo tiempo por Aspas cuando el desaguisado ya tenía difícil solución.
Pero la gota que colmó el vaso se produjo en el choque contra la Ponferradina. En los minutos finales los bercianos arrancan un empate. Trashorras no jugó y calentó durante apenas un cuarto de hora. Canteranos como Jota y Mateo llegaron a entrar al terreno de juego mientras la estrella se ejercitaba en la banda. Sin embargo, el enfado de Paco Herrera le llevó a justificar su decisión atacando al de Rábade. «Aquí tienen que correr todos por igual», o «con Trashorras hemos perdido en los anteriores partidos», fueron algunas de sus críticas.
El lucense contraatacó asegurando que le había molestado no jugar y calentar apenas diez minutos en la banda. También se quejó de que se le nombrase cuando el equipo perdía y se olvidase el técnico de que «conmigo ganó 25 partidos o fue líder». Pero lo que más le irritó fue lo de no correr a lo que respondió con un «que me ponga un cuentakilómetros y ya veréis como corro lo mismo o más que otros que pensáis que corren más que yo».
Herrera comparó en su día a De la Peña con Trashorras al hablar de lo difícil que era encontrarle una posición, pero el futbolista matizó ayer que «la posición me la encontró el año pasado. El equipo llega a ser líder, el más goleador, el menos goleado, y la envidia por nuestro juego. Ahora no me pide ni más ni menos que el año pasado».
Tras apartarlo de los amistosos que le quedan al Celta este verano, el jugador ha preferido mantener el respeto hacia su técnico. Solo puso el pero de que esta medida se podía haber tomado en el primer día de trabajo. «Podía haber sido antes. A mí no me queda más que aceptarlo. Soy jugador del Celta y mi pensamiento es el de dar el máximo nivel con mi equipo».
Sobre la posibilidad de que acabe marchándose se mostró escéptico, aunque no la descartó. No ha desvelado la reunión que mantuvieron hace días, pero sí confirmó otra cuando concluyó la pasada temporada. «Tuve una conversación con él antes de las vacaciones en la que me dio los datos de los últimos 15 partidos y mi nivel no fue el de la primera vuelta. Me dijo que tenía que mejorar, y que en lugar de 24 partidos debía hacer 38 en este nivel, pero siempre me dijo que contaba conmigo».