En la avenida de Hércules, una placa en la fachada de una casa recuerda que «o arquitecto do fútbol» nació allí en 1935. Se trata de Luis Suárez, a día de hoy único Balón de Oro del fútbol español. Lo ganó en 1960. Más de medio siglo después, un proyecto de arquitecto asoma la cabeza en Riazor. Esa carrera, Arquitectura, está estudiando (va en primero) el también coruñés Juan Carlos, la sensación del verano deportivista. En Viveiro, y a sus 20 años, asumió galones como un veterano: movió al equipo y repartió juego con su exquisita diestra. Fue el mejor del partido, y eso que jugó fuera de posición, en el doble pivote, y no en la mediapunta, su puesto natural. En la rueda de prensa posterior, Oltra declaró que cuando lleguen los partidos oficiales no jugará muchos encuentros de inicio con «Vázquez, Juan Carlos y Valerón» por razones de prudencia, pero lo significativo de esta frase es que hablase del canterano como si ya fuese uno más del Dépor.
Juan Carlos está haciendo la pretemporada porque así lo decidió la secretaría técnica. Oltra, lógicamente, no lo conocía. Pero el Deportivo quería que siguiese quemando etapas, avanzando en un camino que empezó en alevines, cuando entró en el club, y quería también que Oltra lo viese de cerca.
Juan Carlos es de la misma generación que otras dos promesas blanquiazules, Richi y Vela. «Hace dos temporadas los subimos al Fabril siendo juveniles, y los tres han sido parte importante del equipo. En la primera temporada jugaron muchos minutos, y la temporada pasada, en Segunda B, Juan Carlos participó en todos los partidos de Liga, los 38», recuerda Tito Ramallo, técnico fabrilista.
«Es un jugador del estilo de Valerón. De buscar el pase entre líneas por detrás de la línea media contraria, de girarse rápido y de buscar líneas de pase. Además, finaliza, porque es un jugador de cuatro o cinco goles de media por temporada», detalla el entrenador del filial deportivista.