La etapa de mañana es la última bala para los escaladores.
21 jul 2011 . Actualizado a las 21:54 h.Última cita montañosa del Tour de Francia, una etapa explosiva corta en kilometraje pero intensa en dureza, con tres puertos, dos de categoría especial y uno de primera, y la cima en el mítico Alpe d'Huez y sus 21 fatídicas curvas.
La clasificación general no quedará lista para la sentencia de la contrarreloj definitiva del día siguiente en Grenoble, víspera de la llegada a los Campos Elíseos. Pero será la última oportunidad para que los escaladores muestren sus armas y arañen segundos antes del ejercicio contra el crono.
Una etapa propicia para los ciclistas más ofensivos, los dinamiteros del pelotón que tienen terreno suficiente para la pelea.
Los 109,5 kilómetros entre Modane y la cima del Alpe d'Huez están jalonados de dificultades.
Nada más comenzar, el terreno es cuesta abajo, pero a apenas 14 kilómetros comienza el ascenso al Télégraphe, sus 11,8 kilómetros al 7 por ciento de desnivel.
Sin apenas descenso, el Galibier vuelve a presentarse ante los ciclistas, segundo homenaje al coloso que cumple cien años.
A diferencia de la víspera, cuando por vez primera fue meta del Tour, la más alta de la historia, esta vez será lugar de paso y se ascenderá por su faz más escarpada, 16,7 kilómetros al 6,9 %.
Un largo descenso de 46 kilómetros dejará a los ciclistas al pie del Alpe d'Huez, el puerto que les separa de la gloria o del fracaso.
En sus 13,8 kilómetros tendrán la ocasión los escaladores de dar sus últimos zarpazos entre las rampas que, de media, totalizan un desnivel del 8 %.
Itinerario y perfil de la etapa.