¿Por qué se caen tanto?

Antonio Alix

DEPORTES

Las caídas están marcando este inicio del Tour. Ya son varios lo ciclistas que han tenido que abandonar, entre ellos un favorito como Brajkovic; otros han podido seguir con la incógnita de si podrán salir al día siguiente; y algunos, como el caso de Contador el primer día, han perdido tiempo al verse cortados por la caída de otros. Al no experto en ciclismo le llamará la atención que para llevar desde pequeños montando a diario varias horas se caen con más frecuencia que cualquier niño por el parque. ¿Acaso necesitan volver a poner ruedines en sus bicis?

Para nada; el dominio de la bici de cualquier profesional es máximo. Algo que se confirma comprobando que en los momentos de máxima velocidad -bajadas, abanicos con viento a favor y esprints- es cuando menos caídas hay, ya que en esas situaciones se va enfilado y con máxima concentración. En cambio, la caída acontece cuando el factor es ajeno al ciclista: espectadores que pisan el asfalto, perros que se cruzan, estrechamientos, rotondas o bordillos. Un ciclista se come esa inesperada situación, los de alrededor no tienen tiempo para reaccionar y llega la montonera. La mayoría se levanta y sigue con más o menos dolor; pero otros, como vimos ayer, no pueden seguir en el Tour, sin haber tenido culpa en el origen de la caída.