Igual que ahora me atrevo ya a sumar los tres puntos del partido contra el Valencia del próximo fin de semana, confieso que aquella promesa de puntuar en Barcelona me parecía una fantasía. Pero al final del primer tiempo empecé a tener esperanzas de que el pronóstico de Valerón fuese realidad, sino ganar, sí para un empate que debe significar para el Deportivo la carta de residente en Primera División. Este es el objetivo que se persigue. Durante los primeros 45 minutos ese era el tema que nos daba vueltas en la cabeza de un partido en el que no se movía el marcador (ni falta que hacía). El Deportivo se mostraba firme en su poblado sistema defensivo en donde se estrellaban los intentos por batir a Aranzubía. Fue un primer tiempo donde el balón estuvo casi siempre en poder del Barcelona, sin embargo el gol asomó con peligro a la meta de Valdés, sobre todo a los 20 minutos en disparo de Valerón.
Todo el segundo tiempo fue en realidad una repetición del primero: balón para el Barcelona, firme defensa del Deportivo, que incluso a punto estuvo de conseguir el 0-1 jugándose los últimos momentos. Incluso Lopo disputó a Víctor Valdés un balón por alto.