Adrià, el más pequeño de la saga Gasol, se entrena en Cambados
19 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La selección española sub-18, que a partir del jueves disputará la Vilagarcía Basket Cup, tiene un invitado muy especial en los entrenamientos previos al torneo. Es Adrià Gasol, el más joven de la saga y nacido en 1994, que compartirá sesiones a las órdenes de Juan Antonio Orenga -el seleccionador nacional de la categoría-, pero que no participará en el torneo internacional. En realidad, la pretensión de la Federación Española de Baloncesto, muy probablemente, era que la presencia de Adrià pasara inadvertida puesto que el jugador no aparece en ninguna de las relaciones de jugadores que han sido enviadas a los medios de comunicación.
De vuelta tras su lesión
El menor de los Gasol está en plena reintroducción en el baloncesto. Ya comenzó a practicarlo tarde. Pau dijo en alguna entrevista que al pequeño le aburría y, de hecho, apareció en más de una imagen de televisión leyendo tranquilamente un Mortadelo mientras los Grizzlies se batían el cobre. Sin embargo, la genética no perdona y Adrià se lanzó a la pista. Empezó a entrenarse en serio en el 2006 en el Lausanne Collegiate School, el mismo instituto en el que jugó su hermano Marc cuando la familia se trasladó a Estados Unidos.
Todo iba más o menos bien. Adrià crecía al exagerado ritmo previsto -con quince años superaba los 2,02- hasta que una grave lesión en la rodilla izquierda lo complicó todo. El pequeño de los Gasol se rompió los ligamentos lateral interno y lateral externo. Sucedió en el verano del 2009 y a partir de ahí desapareció de la escena. No se había vuelto a saber mucho más de él: una foto en una sesión de tiro en Los Ángeles con Pau, algún comentario de Marc a la prensa especializada estadounidense y poco más.
Hasta ahora. El comité técnico de la Federación Española de Baloncesto es perfectamente consciente de que Adrià es un diamante en bruto -las previsiones apuntan a que el menor de la saga podría ser el más alto y acercarse a los 2,20 de estatura- y quieren integrarlo, poco a poco, en la dinámica de las selecciones. De ahí su disimulada presencia estos días en tierras arousanas. Sobre el parqué destaca ese andar desgarbado inconfundible de Pau, aunque probablemente tenga más peso que el mayor a su edad. En algún gesto se le asemeja ,pero lo cierto es que todavía le queda mucho trecho por recorrer. Como dijo Marc a Steve Aschburner, columnista de la NBA: «Todo dependerá de lo que él quiera y de lo que le guste el baloncesto».