Objetivo: deslegitimar al Barça

José M. fernández REDACCIÓN / LA VOZ

DEPORTES

Mourinho trata de poner bajo sospecha una Liga en la que asegura que todo favorece a su rival

15 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Embarrar el campo. Barra libre para emponzoñar una competición, la Liga española, que el Barcelona lidera a ritmo de récord. La triquiñuela de regar el césped para equilibrar con el físico lo que talento distancia es una nimia picaresca ante la ofensiva puesta en marcha por José Mourinho, ratificada por Florentino Pérez y amplificada en los últimos días. Todo vale para destronar al Pep team, incluso deslizar de forma poco honorable la sombra del dopaje. Rivales que no se esfuerzan lo suficiente, árbitros complacientes con el rival, horarios que buscan el desgaste propio y, ahora, los estimulantes de dudosa legalidad. Después de que las teorías de Mourinho obtuvieran el refrendo de Florentino Pérez -«todo vale para defender a tu equipo»- habrá que admitir que el técnico luso ha conseguido interpretar por fin lo que ni en su día Del Bosque ni el año pasado Pellegrini supieron traducir: el casposo señorío que predica el presidente blanco y la búsqueda de la excelencia se reducen a un intento de deslegitimar lo que el fútbol ha adoptado como uno de los mejores equipos de la historia.

Veladas insinuaciones. Hasta ahora es la más grave y, probablemente, menos limpia de las insinuaciones que ponen en duda la marcha del Barça. Mourinho no se ha pronunciado en público, pero su sombra planea en el tufillo a campaña orquestada que desprende la inesperada preocupación mediática por el melifluo tratamiento que la lucha antidopaje dedica al fútbol. El Madrid -según una fuente no identificada- está dispuesto a pedir a la federación que se realicen controles antidopajes «serios» en la Liga Española. Todo normal si no fuera porque se hace sin pruebas y con la clara intención de señalar.

Blandos con el Barcelona, defensivos con el Madrid. Manuel Preciado y la supuesta utilización de jugadores no habituales en el Camp Nou fue el primer blanco directo de Mourinho. El objetivo era demostrar que frente al Barça la mayoría de los rivales se achicaban o daban por perdidos los tres puntos. Así interpretaba el técnico portugués el hostil recibimiento con el que se recibe a su equipo en la mayoría de los campos. A Preciado quizá le perdieron las formas, pero obtuvo el respaldo de sus colegas. «En beneficio de su equipo, cada entrenador utiliza a su plantilla como mejor entiende y sabe». Paradójicamente, fue Pellegrini, blanco del desprecio de Mourinho, el que confesó que el encuentro del Bernabéu no era de su Liga.

En el punto de mira. «Ante el Madrid todos juegan a tope, con una diferencia: el Real Madrid juega contra once y hay otros equipos que tienen más suerte y casi siempre terminan jugando contra diez». Una acusación que Mourinho ya había lanzado cuando se sentaba en el banquillo del Inter. Los árbitros, incluido Pérez Lasa, que dirigió el Sevilla-Barça, en el punto de mira.

El Barça descansa más. Un argumento inesperado. El calendario perjudica claramente al Madrid. Son las televisiones las que ponen los horarios. El nombre de Jaume Roures -Mediapro- no salió de la boca de Mourinho, pero el eco de sus quejas recordó su, al parecer, amistad con Pep Guardiola o los lazos profesionales que mantiene con el hermano del entrenador del Barça. Como en otros casos, el portugués apela a la inteligencia del interlocutor, que ya se encargará de embarrar el terreno. Poco importa que a estas alturas de competición, Barça y Madrid hayan disputado el mismo número de partidos o que los blancos, como les ocurrió frente al Málaga o al Atlético, en la Copa, se beneficiaran de una par de días más de descanso. Solo vale ganar; en caso contrario, también deslegitimar al vencedor.