En la habitual tertulia de los lunes, el tema principal de ayer lo acaparó el gol marcado por Aranzubia. Los asistentes al café, todos ellos aficionados, coincidieron en no haber visto antes un tanto igual. Al paisano, cuando apareció, le preguntaron si él tampoco lo recordaba, ante lo que dijo: «Ni igual, ni parecido... Ni siquiera en los tiempos de Acuña. Es más -siguió hablando nuestro amigo-, como el de Aranzubia no hubo otro en España. Tened en cuenta que todo sucedió rápido, sobre la marcha, y en el último momento. Recuerdo que el portero deportivista recogió el balón en su área, lo golpeó con fuerza hacia la otra y, al darse cuenta de que terminaba en córner, Aranzubia salió disparado en busca del posible remate... Y ¡zas! Cabezazo y gol... Esto ni en el guión de una película».
Todos escucharon en silencio y muy atentos al viejo amigo, quien en esta ocasión y en contra de su costumbre había hablado con un cierto empaque, poniendo sonoridad en la expresión. Era muy clara su intención por resaltar el mérito del futbolista vasco en esta intervención que los seguidores deportivistas no olvidaremos en mucho tiempo.
Como tampoco es cosa de repetir aquí cuanto allí se habló, sí quiero decir que el paisano, al tiempo de despedirse, advirtió solemnemente: «Ahora, cuidado con la euforia, porque Aranzubia será un héroe... Pero el Deportivo no ganó y un punto, a estas alturas y en las condiciones que está, resuelve muy poco. Verán que no les hablo del Madrid, sino de lo que tenemos por delante». Y en ese preciso instante, dejando a todos reflexionando sobre lo que había manifestado, desapareció por donde había entrado.