El francés reclama que le suban la ficha o lo traspasen, y Mourinho responde que o paga la cláusula o se queda
06 ene 2011 . Actualizado a las 03:15 h.«Si no entra nadie es natural que no salga nadie». No hay delantero nuevo para Mou, así que Mou se niega a que nadie deje el equipo, aunque el candidato juegue bastante lejos de la posición de punta. La negativa del técnico del Real Madrid ha pillado por medio a dos centrocampistas defensivos, empeñados en reventar la tranquilidad con la que vive el equipo la vuelta de su cruce de Copa. El 8-0 de la ida ha restado interés a lo que suceda en el campo del Levante, así que las miradas se han desplazado a los despachos. Esta vez ha sido gracias a la inesperada visita de Lass y su representante a las oficinas del Santiago Bernabéu. El jugador ha exigido que se le amplíe su vinculación al club (acaba dentro de dos temporadas y media) y se le suba el sueldo. Si la idea no gusta, el futbolista francés ofrece una solución: que lo traspasen de inmediato. El Manchester United podría estar interesado en sus servicios.
La respuesta le llegó en la rueda de prensa de Mourinho y fue por partida doble. Al antes de salir dejen entrar, el entrenador añadió un mensaje personalizado para el mediocentro: «Es un jugador que me gusta, que ha jugado muy bien los últimos partidos antes de Navidades y contra el Getafe jugó de titular con todos los centrocampistas disponibles. Eso es porque le gusta al entrenador, es útil y queremos que se quede». Claro, que si no está contento en el Madrid, su técnico le da también otra posibilidad: «Es verdad que tengo una filosofía que no es de club, y es que todos los jugadores tienen un precio. Un cero más o menos. Si un día un jugador se quiere marchar, mi filosofía es este precio: pagas y adiós».
El Madrid pagó 20 millones al Portsmouth por Lass hace exactamente dos años y no lo dejaría salir por una cantidad inferior. Una cifra elevada para el mercado de invierno, pero el francés ya forzó su salida del Chelsea y del Arsenal cuando pensó que no le daban los minutos que merecía.
Su habitual pareja en el banquillo blanco, el otro Diarrá, también trata de cambiar de aires. En este caso, hacia el Málaga. Pero su salida tampoco cuenta con el beneplácito del entrenador: «Ha tenido pocos minutos pero buenos. No es muy fácil que se vaya porque es un jugador que tiene su utilidad». «Tenemos cinco meses de competición por delante y esperamos llegar hasta el último día de todos los campeonatos. Necesitamos a todos los jugadores». La puerta blanca está cerrada.