El fraude inglés

DEPORTES

27 dic 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Rooney y Evra. Quizá algún central. Ni siquiera Nani tendría plaza fija en el Barça de Guardiola o en el Madrid de Mou. El United domina la Premier con una plantilla muy inferior a la de los dos grandes de la Liga española. Los de Ferguson jugaron hace un par de jornadas contra el Arsenal, entonces segundo. El partido lo resolvió la cara de Park, que se cruzó con un centro desviado. Un gol a la altura del duelo: horrible.

El grupo de Wenger, último exponente del jogo bonito en las islas, se resume hoy en Cesc y Nasri. El Chelsea, con el que se miden esta noche, exprime todavía a sus viejas glorias; y al nuevo rico, el Manchester City, le sobran futbolistas y le falta fútbol. El equipo que entrena Ancelotti se midió ayer al Newcastle (que iba octavo). El balón pasó más tiempo en las nubes que a ras de césped y mientras tocó hierba sirvió en exclusiva a la gloria individual. Los innumerables errores defensivos dieron al City el éxito colectivo (ganó 1-3). Los porteros, ese agujero negro británico, facilitaron dos de los tantos.

A la misma hora, mientras un deprimente Liverpool se ahorraba su partido por la nieve, el United ganaba 2-0 al Sunderland, sexto en la tabla. Los de Ferguson chutaron 16 veces, por cuatro del rival (ninguna en la primera parte). Una diferencia tan abismal como la brecha que existe en España entre los dos de arriba y el resto. Pero en la Liga militan 20 campeones del mundo, los tres últimos balones de oro (cuatro a partir de enero) y dos técnicos que lo han ganado todo. A cambio, la Premier, competición de mayor igualdad y menor talento, referente para quienes la siguen por resúmenes, tiene a Howard Webb, presunto mejor árbitro del planeta. Último ejemplo del fraude inglés.