El Celta se doctora en sufrimiento

X.?R. Castro VIGO/LA VOZ.

DEPORTES

El Celta se matriculó en sufrimiento en un partido que pudo sentenciar en el primer tiempo con un aluvión de oportunidades y que se torció con la expulsión de Murillo en el arranque del segundo tiempo. Los vigueses jugaron casi un tiempo en inferioridad ante un Salamanca con credenciales de aspirante, pero el equipo de Herrera nunca se descompuso. Se dejó hasta la última gota de su esfuerzo y a la contra incluso pudo matar el partido. Curiosamente, el Celta, un equipo al que le cuesta horrores defender sus ventajas, lo bordó ayer. El premio, nueve puntos de colchón en el play off y a tan solo uno del ascenso directo.

En un partido con mucho en juego, el fútbol estuvo presente en el primer acto. Cano, el técnico charro, temía a Trashorras y fue el lucense quien abrió la lata en el momento adecuado, con el descanso al borde de la esquina y en una jugada que invirtió los papeles. Fue David Rodríguez quien dio la asistencia y el diez celeste el que marcó de tiro cruzado.

El arranque del segundo acto fue una explosión de sensaciones. David falló lo imposible tras un pase de la muerte de Álex López que remató a las nubes. Pudo ser la sentencia, y a renglón seguido llegó la segunda amarilla para Murillo. Estaba de espaldas, el balón le tocó en el brazo y el árbitro lo envió a la ducha. Quedaba todo un tiempo y al Celta le tocaba defender con diez.

Herrera colocó a Vila de lateral y metió en el campo a Ortega como central, creó dos líneas muy juntas y confió el ataque a una contra. Con esta partitura, el conjunto celeste hizo una loa al sufrimiento. Apretó los dientes y los espacios el cuadro vigués y el Salamanca pasó a monopolizar el balón mientras su entrenador se dedicaba a meter todos sus delanteros en el campo. Todo estéril, Falcón salió indemne y el Celta también.