Dos maestros para una sola copa

Paulo Alonso Lois
Paulo Alonso FERROL/LA VOZ.

DEPORTES

28 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La progresión imparable de Rafa Nadal alcanza el torneo de maestros, su último gran reto pendiente. Con una derecha absolutamente demoledora, con una actitud amistosa hacia las subidas a la red y con un servicio eficaz, se ha adaptado definitivamente a las condiciones que menos le favorecían en un principio. Bajo techo y sobre pista rápida superó ayer a un rival peligrosísimo en esas condiciones, como Andy Murray. Venció por 7-6 (5), 3-6 y 7-6 (6) tras un combate fabuloso de más de tres horas. De entrada, alcanza por primera vez la final del Masters. Esta tarde ( Teledeporte, 18.30 ) se enfrentará en el O2 Arena Londres en el duelo perfecto ºcon Roger Federer, que superó a Novak Djokovic anoche por 6-1 y 6-4.

En pista rápida, las diferencias que hoy separan a Nadal y a Murray se estrechan. Aunque el mallorquín resulta más fiable que el escocés en partidos que se discuten en el alambre. Eso se sabía de entrada, y ese arte para moverse en situaciones de tensión, terminó decantando el duelo para el balear. Nada sobró ni faltó. Y el público británico dio una lección de juego limpio al combinar el apoyo hacia el jugador local con el reconocimiento hacia el número uno mundial.

El plan, el revés del británico

La primera semifinal enfrentó a dos jugadores versátiles, capaces de defender hasta el último aliento y de atacar de forma furibunda. Fue una batalla técnica, física y mental. Nadal castigó la derecha del británico, más inabordable por el lado de su revés. Y Murray marcaba diferencias con un servicio que voló a más de 220 kilómetros por hora. En un igualado tie break , el español, brillante, cerró el primer set en la red. Pudo encarrilar el segundo pronto, pero el escocés le ganó terreno, recobró la iniciativa y puso las piernas de Nadal a funcionar antes de equilibrar el partido en la segunda manga.

El desenlace fue digno de dos maestros. Nadal logró un break rápido que encarriló el triunfo, y se ganó su primera bola de partido tras un drive demoledor. Murray se agarró al torneo con una combatividad magnífica y forzó el tie break (el torneo de maestros no respeta el tradicional desenlace por dos juegos de diferencia en la manga definitiva). Quizá llegó incluso a verse finalista, porque disfrutó de 3-0 y 4-1 a su favor. Pero Nadal volvió a ser Nadal, pétreo para salir del lío. Ofrecían ambos un tenis soberbio. Tal fue el martilleo del español con su derecha, que terminó tumbando literalmente sobre la pista al británico, que tropezó a contrapie antes del segundo punto de partido. Lo salvó, y aplazó unos minutos su derrota. ¿Cómo se consumó? Con una derecha de hierro del español.

«Game over»

Como en los videojuegos, esos que apasionan a Nadal para matar las horas muertas mientras viaja alrededor del mundo, el jugador mallorquín se acerca a la última pantalla. Si vence hoy, será como un game over , se habrá quedado sin grandes retos a la vista. Los encontrará.