El asturiano llegó al filial del Málaga con 19 años, debutó en la máxima categoría con el primer equipo y se fue de forma polémica al Levante tras estar apartado
19 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Saúl se enfrenta a su pasado. El Málaga fue el equipo con el que debutó en Primera. Su salida del equipo andaluz empañó una etapa que juzga como fundamental para su carrera. «Tengo muy buenos recuerdos del Málaga, tanto de la afición como del club. Fue el equipo que me permitió empezar a jugar a nivel profesional, con el Málaga B, y además tuve la oportunidad de debutar en la máxima categoría con el primer equipo», afirma.
Llegó con 19 años para actuar con el filial, que estaba en Segunda y que contaba con una plantilla muy joven, «el mayor tenía 23 años». Con 21 (el 6 de mayo del 2006) debutó en Primera con el equipo andaluz. «Al ser un jugador joven, y que había salido del Málaga B, me trataban muy bien, como si fuese de la cantera». Jugó dos partidos en Primera. A la campaña siguiente siguió en el primer equipo, pero ya en Segunda. Pero todo se torció durante esa temporada: «Al final se estropeó un poco todo porque no renové y hubo algún problemilla».
Lo que pasó es que su agente y el club habían pactado una renovación automática por tres temporadas, acuerdo por el que su representante se llevaba una comisión sustanciosa. «El problema fue sobre todo entre el representante y la directiva. Había una directiva con la que mi agente había firmado unas condiciones de renovación. Después llegó otra directiva, presidida por Fernando Sanz, y esas condiciones no le parecían bien, y la verdad es que a mí tampoco», explica el ahora futbolista deportivista. El problema fundamental era «la comisión del agente», que es el mismo del que Saúl se desligó antes de pasar del Elche al Dépor. De no ser por aquello, cree que habría seguido en el Málaga: «Estaba muy contento y encantado. Todo el mundo me quería, incluso la directiva de Fernando Sanz, y me ofrecieron opciones como dejar de lado al agente y renovar», recuerda.
Pero como la situación se dilató acabó un tanto harto: «Como hubo problemas con mi agente decidieron zanjar el tema y me apartaron de jugar. Hasta entonces, había sido titular. Ahí me sentí bastante mal y ya no tuve ganas de seguir». Jugó su último partido con el Málaga el 20 de diciembre del 2006. Y se fue al Levante en enero del 2007: «Al no poder renovar me dijeron que era mejor que me fuese, porque para tenerme hasta junio y que después me fuese, que me fuese ya, porque además no estaban bien de dinero».
Pocos jugadores quedan de su etapa en la ciudad andaluza. «Arnau, Gámez, Manolo Gaspar... Sandro, que era muy buen jugador, anda trabajando en el club. La mayoría se han ido, como Juan Rodríguez, con el que que he vuelto a coincidir ahora en el Dépor».
Saúl se enfrentará al Málaga en su mejor momento como deportivista. «Estoy muy a gusto con balón y sin balón, con libertad para moverme por la banda y el centro. Estoy mejorando, pero sé que lo puedo hacer mucho mejor. Puedo coger más responsabilidad. Estoy trabajando en un apartado importante, como es la estrategia, que nos ha dado puntos. Y puedo coger aún más confianza para hacer cosas mías, como atreverme más en jugadas como el uno contra uno».
Y también quiere más gol. «En Mallorca se la encontró el portero, porque era un remate fuerte que iba a gol, y en el campo del Levante tuve otra». Su único tanto oficial ha sido fundamental para la marcha del equipo: fue el que supuso el empate contra el Osasuna el día que se reestrenó la defensa de cinco: «Fue muy importante, porque de perder aquel partido la sensación habría sido otra. El gol, y el partido en general, nos hizo ver que el equipo puede, y que tiene cosas muy buenas. Este cambio de sistema nos ha hecho estar más seguros tanto atrás como en ataque», concluye.