Los aficionados congregados en el auditorio Príncipe Felipe achacaron a la escudería la derrota de Alonso y reconocieron con aplausos el triunfo de Vettel
15 nov 2010 . Actualizado a las 02:00 h.A los más fieles seguidores de Fernando Alonso, igual que al piloto tras la clasificación del sábado, les salían las cuentas para vivir otro domingo de júbilo y euforia colectiva. «Vamos a ganar seguro». «El único problema es que falle el coche o que Ferrari se equivoque en la estrategia porque Fernando es muy fiable», comentaba un aficionado de Avilés antes de la carrera.
Oviedo despertó ilusionado y ansioso porque los motores empezasen a rugir sobre el asfalto de Yas Marina. Aún faltaban casi cuatro horas para el comienzo de la prueba en Abu Dabi y en la puerta del auditorio Príncipe Felipe ya hacía cola una abuela alemana, Bärbel Nebel, que guardaba sitio para sus nietos. A ella no le entusiasma la fórmula 1, pero sí a Ángela y Enrique, que vinieron expresamente desde Madrid para seguir la carrera en el santuario de la Alonsomanía .
Ellos no fueron los únicos aficionados que llegaron desde fuera de Asturias. Javier Cores y Manuel Vázquez lo hicieron desde la Illa de Arousa, tras cuatro horas de viaje en coche. «Merece a pena. Aquí vívese a fórmula 1 mellor que en calquer outro sitio», decían mientras compraban sendas prendas promocionales de Alonso en el puesto ambulante que improvisaron Fernando y Quique. Estos asturianos «de los pies a la cabeza» contaban agotar las existencias de pañoletas, banderas y monteras piconas. También tuvieron clientes de Barcelona, Andalucía, León y Zaragoza, entre otros lugares.
Tras una larga espera que se hizo eterna para los más madrugadores, las puertas del auditorio se abrieron cerca de la una de la tarde e instantes después unos 1.500 aficionados ya estaban acomodados en la majestuosa Sala de Cámara. Las primeras filas estaban copadas por los clásicos: los miembros del Club F1 Oviedo, la peña con más devoción por el bicampeón. «Llevamos viniendo aquí desde el 2000, cuando Alonso corría con Minardi y las carreras las retransmitía un canal extranjero», cuenta su presidente.
La hinchada vivió con brío la vuelta de reconocimiento, la salida y el accidente que llevó a la pista al coche de seguridad. Se las prometían felices, hacían sonar sus bocinas y coreaban a su ídolo mientras este era virtual tricampeón, pero la ilusión y la esperanza de la mayoría se desvanecieron cuando Alonso cedió excesivo terreno tras salir del pit lane . Al final la impresión era unánime. «Ferrari fue el responsable de la derrota». «Con la experiencia que tiene esta escudería parece mentira que cayese en la trampa de Red Bull», lamentaban decepcionados varios afiliados al Club F1 Oviedo, entre aplausos para el campeón en un gesto de deportividad. Y, cómo no, también para Alonso, «soberbio una vez más».