Apunto de sonar las 10 de la noche de ayer, el paisano me sorprendió con una llamada telefónica. Pedía que, en este Punto de Mira, hiciese patente la protesta de «millares de aficionados que, debido al inoportuno horario del España-Lituania, se quedan sin ver el partido de fútbol». A nuestro amigo le hice ver que la federación, que desde hace más de veinte años preside Ángel María Villar, se caracteriza por sus «abusos con interés recaudatorio para complacencia de los pasajeros preferentes del villarato», según ayer mismo escribía Alfredo Relaño, director de As , censurando el absurdo interés en organizar partidos como los de México y Argentina, celebrados cuando aún no habían recuperado energías los flamantes campeones del mundo, insistía el periodista madrileño. Y de inmediato, el campeonato de Liga que con este de ahora ya suma dos paros semanales en Primera por falta de fechas, dado que los años siguen teniendo 365 días.
Si, de repente, los años pasaran a más de 52 semanas, tengan la seguridad de que quienes gobiernan (a su estilo) el fútbol, automáticamente también estirarían los calendarios para celebrar, televisar y recaudar más dinero por los partidos. El dinero es lo que importa.