En las horas previas a la Ryder Cup llegan los recuerdos de aquellos jugadores que hicieron posible que el duelo entre Estados Unidos y Europa sea hoy un gran evento deportivo. Uno de ellos es, sin duda, Severiano Ballesteros. Para él fue el recuerdo más entrañable del miércoles por la tarde, cuando todo el vestuario del Viejo Continente, con su capitán Colin Montgomerie a la cabeza, decidieron llamarlo a su casa de Pedreña.
«Él ha sido, y sigue siendo, una inspiración para todos nosotros», comentó Jiménez, el más emocionado de todos los integrantes del equipo europeo. «Fue muy bonito hablar con él, y a la vez fue un poco triste por la situación en la que se encuentra. Nos deseó suerte, nos recordó todo lo que la Ryder significa y nosotros le dimos un fuerte abrazo telefónico», comentó el malagueño, que no figura entre los elegidos para jugar hoy por la mañana en los fourballs .
Ballesteros, que fue intervenido hace dos años de un tumor cerebral, no pudo viajar a Gales debido a su estado de salud, que lo obliga a llevar una vida tranquila. «Yo tuve la fortuna de poder jugar tres Copas Ryder con Seve y, por supuesto, de que me capitaneara», recordó Montgomerie en declaraciones recogidas por Efe . «Nunca he conocido a nadie tan apasionado del deporte y el golf como él», añadió. «[Llamarlo] fue una gran idea. Eso, definitivamente, une a un equipo», añadió el escocés.