Otra victoria, y más ilusión. El Celta ganó su tercer partido de forma consecutiva y esta noche durmió en la quinta plaza de la clasificación. Esto acaba de empezar, pero el puchero celeste tiene buena pinta. Primero demostró que podía ganar por pegada, y ayer que también puede hacerlo con orden.
El Celta lo cocinó a gusto. Nada más empezar le puso un fuego alto presionando a la defensa chicharrera envuelta en un manojo de nervios. Una absurda indecisión de la zaga canaria, provocó un penalti infantil de Pablo Sicilia a Álex López. Trashorras, un ex símbolo para el enemigo grancanario, metió el primer fogonazo a la olla del Heliodoro transformando en gol el primer castigo.
Esto había sido solo el primer plato. El menú de desatinos tinerfeños fue a más. Otra asistencia de De Lucas, con un centro medido, la cabeceó a gol Catalá convertido en un inesperado ariete. Siguiendo las recetas que Paco Herrera les había leído en la previa del encuentro, los célticos se fueron al descanso con un 0-2, y la sensación de que podían proseguir por su camino de vino y rosas.
En la segunda parte el Tenerife quiso, pero estuvo lejos de poder. El Celta se fue durmiendo caliente en la zona noble de la tabla y cerca del liderato.