Teniendo en cuenta que hasta el lunes de la semana próxima no jugará el Deportivo, tiempo hay para los recuerdos. Ayer destacamos la extraordinaria fortaleza defensiva del Deportivo, en sus primeras campañas en la División de Honor, en donde jugó su primer partido el 29 de septiembre de 1941 (el año de más hambre para los españoles, en la historia contemporánea). El equipo coruñés, entonces con Hilario Marrero de entrenador, ganó los 5 primeros partidos jugados en el desaparecido campo de Riazor, frente a los siguientes rivales: Castellón (2-1). Español (2-0), Madrid (1-0), Real Sociedad (3-0) y Ath. Bilbao (2-1). Cinco victorias consecutivas acrecentaron todavía más el entusiasmo de los seguidores, a quienes les duraba la alegría por el ascenso y, empezar ganando en Primera, extendía la alegría a todos los coruñeses, aficionados o no al fútbol. El club, comprobando el aumento de público, decidió levantar con sólidos tablones de madera, una grada de chavales situada al lado de la caseta de vestuarios, detrás de una portería. Al guardameta del equipo visitante lo volvíamos loco cuando le correspondía situarse allí.
Hasta la jornada número 19, el 8 de febrero, el Deportivo no perdería en Riazor. Sucedió ante el Valencia (0-3) partido que quedaría en la historia del equipo coruñés, por el nefasto arbitraje de Mazagatos, siempre recordado por los que entonces éramos niños.