Los de Scariolo dispusieron de la última posesión para ganar, pero cayeron ante Estados Unidos en un partido jugado siempre a remolque
23 ago 2010 . Actualizado a las 10:25 h.Por un punto y en un final agónico que nadie habría imaginado a la altura del descanso. España cosechó su primera derrota en la gira preparatoria, pero dejó mucho ganado en un choque trepidante frente a Estados Unidos. Los de Scariolo se metieron en la cabeza que en el Mundial no habrá intocables ni montañas lo suficientemente grandes para que este grupo no intente, cuando menos, pasarles por encima.
Hasta que Krzyzewsky se hizo notar y provocó una técnica, los locales no aparecieron por la Caja Mágica. Y entonces ya iban ocho minutos de exhibición estadounidense con la única y tardía réplica de un Felipe Reyes que tuvo que sacar la casta y fajarse en la zona para que su equipo no se despidiera del encuentro antes de saltar siquiera al campo. Los visitantes arrancaron imparables y abrieron una brecha que solo el pívot del Madrid acertó a taponar.
Y si Reyes sostuvo al equipo en el primer cuarto, en el segundo le tocó a Navarro. El del Barça asumió la responsabilidad mientras el resto se empeñaba en destrozar porcentajes de tiro. Se largó dos jugadas imposibles -triple con rectificado en el aire y bandeja a lado cambiado con Chandler encima- para evitar que los estadounidenses despegaran definitivamente. No se cansó de pedir el balón y encaró una y otra vez, mientras el rival recurría a las faltas para intentar frenarlo.
Pero todo el trabajo de Navarro en ataque, lo deshacían entre todos en defensa. Las rapidísimas transiciones americanas dejaban con frecuencia a Marc Gasol solo bajo su canasta para frenar a dos contrarios. Los de Krzyzewsky se hartaron de anotar con facilidad y solo cuando el técnico introdujo rotaciones la intensidad se redujo y España pudo frenar un tanto la avalancha ofensiva. Sin necesidad de pívots puros, los estadounidenses dispusieron además de numerosas segundas opciones porque Scariolo era incapaz de dar con la llave para cerrar el rebote ofensivo del contrario.
El italiano tampoco acertó cuando decidió sentar a Ricky Rubio para dar entrada a Calderón. Mientras el del Barça supo mover al equipo con criterio, el de los Raptors estuvo ayer desdibujado, perdió varios balones y se ganó un par de broncas del técnico. Rudy tampoco fue la solución y los visitantes llegaron al descanso con doce de ventaja (33-45) y dando la sensación de una clara superioridad.
El de los Blazers quiso cambiar la tónica tras el descanso con un triple lejano, pero la respuesta llegó enseguida a través de un Durant imparable que, junto a Rose y Odom, firmó las mejores acciones de su equipo.
Arrancó un veloz intercambio de golpes que metió a España en el encuentro. Reyes y, fundamentalmente, Ricky dieron con la tecla para romper una y otra vez la defensa estadounidense y el tiro exterior empezó a funcionar por fin. También dio señales de vida Marc Gasol, que además de encontrar el camino al aro se encargó de calentar el duelo con un cruce de miradas, gestos y empujones con Chandler. El encuentro perdía por completo su condición de amistoso y ganaba en intensidad.
En medio de la refriega, los de casa se pusieron a solo dos puntos, pero Scariolo volvió a sentar a Ricky y los norteamericanos no tardaron en volver a despegarse ante la solitaria oposición de Fran Vázquez, que tampoco encontraba ayudas en defensa.
El giro radical llegó en el último cuarto en forma de lesión. Calderón dejó la cancha, tocado, y regresó un Rubio imparable. Bajo su batuta y el acierto de Marc y Navarro España fue comiendo terreno al rival hasta ponerse por delante, por primera vez en el partido, cuando este agonizaba. Rose devolvió la ventaja a los suyos y la selección se encontró uno abajo a falta de 16 segundos. Una última jugada en la que Ricky, Navarro y Rudy se comieron la bola por turnos para que su equipo tuviera una dulce muerte en la orilla.