Lance Armstrong señaló tras concluir su última etapa en el Tour que «no podía abandonar» a pesar de que no ha cumplido las expectativas con las que acudió a la carrera francesa. «Deportivamente no he corrido como me hubiera gustado. Pensé que estaba preparado, y comencé bien, pero luego pinché en el pavés y llegaron las caídas. En la primera de ellas no perdí tiempo, pero no me pude recuperar totalmente, pero en la segunda ya recibí el golpe definitivo», señaló el jefe de filas del RadioShack.
Armstrong estaba convencido de que «después del año pasado y del comienzo del Tour estaría mejor que la temporada pasada». «A pesar de todo no podía abandonar. Hubiera podido decir que me había caído dos veces y encontrar una docena de excusas que no me hubieran llevado a ningún sitio», señaló.
El americano dejó su sello en su despedida, ya que salió junto a todos sus compañeros del RadioShack con el maillot de su fundación y el dorsal 28, en referencia a los 28 millones de enfermos de cáncer, pero los jueces le solicitaron que se lo cambiara y se pusiera su número.