La actitud de Mark Renshaw, dándole cabezazos de forma descarada a Julian Dean en plena recta de meta es reprobable. No se puede permitir. Merece una penalización de tiempo y una multa económica. Pero creo que la sanción impuesta finalmente, la expulsión de la grande boucle , es totalmente desproporcionada. Existe un agravio comparativo con respecto a otra situación vivida en este Tour, con dos corredores a puñetazos al término de una etapa. Los dos siguen en carrera. Y ese episodio fue mucho más grave que el protagonizado por Renshaw, el lanzador de Mark Cavendish. Posiblemente, en este último castigo hayan incidido dos circunstancias. Las críticas vertidas contra el Tour por ser benévolo a la hora de juzgar la pelea entre Carlos Barredo y Rui Costa. Y el recuerdo de aquella caída masiva que provocó Cavendish en una de las etapas de la pasada Vuelta a Suiza.