La extraordinaria tropa de Guardiola

DEPORTES

17 may 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Punto y final a una Liga repleta de contradicciones, pero apasionante por su incertidumbre. Fue el campeonato de la desigualdad, donde un par de clubes ricos marcan la pauta y el resto están condenados a jugar un papel de figurantes. El torneo estuvo marcado por la exuberancia del juego del Barça y sus pequeños duendes y por el punch competitivo de un admirable e irreductible Real Madrid. Pero en este duelo de grandes trasatlánticos, los culés han ganado tanto la guerra como las batallas. Vencieron a su rival en los dos clásicos del año y aguantaron la tremenda presión a la que les sometieron los hombres de Pellegrini.

Esta segunda Liga del Barça de Guardiola tiene mayor mérito que la primera. Los culés han dado síntomas de desgaste con respecto a la anterior campaña. Han sufrido más de la cuenta en partidos menores y han cargado a cuestas con las lesiones de Iniesta, la decadencia de Henry, el fiasco de Chygrynskiy y el medio gatillazo de Ibrahimovic. Pero, sobre todo, la tropa de Guardiola ha tenido que luchar contra sí misma. El pleno de títulos del 2009 es una losa muy pesada. Tras ganarlo todo, no queda más que el fracaso. Pero Pep ha sabido mantener la mentalidad ganadora y ha generado nuevas ilusiones con la irrupción de hombres como Pedro y la consolidación de Bojan. Su trabajo ha sido extraordinario. Hasta el punto de que ha ganado la Liga perdiendo un único partido; ha llegado hasta semifinales de la Champions y solo ha cedido ante el rocoso Inter de Mourinho; y fue eliminado de la Copa por culpa de una noche milagrosa de Palop. El Barça, en realidad, no ha estado tan lejos de su increíble 2009.

A ello hay que unir, además, la figura de Messi, un pequeño futbolista que apunta a lo más grande en la historia del fútbol.