Lotina está preocupado. La pésima segunda vuelta, de la que el Dépor es colista, lo asusta un tanto. Le preocupa que el equipo entre en una dinámica perdedora que le pueda afectar la próxima temporada. Últimamente habla mucho del fantasma del descenso. Hace poco dijo que había bajado con la Real y que no quería repetir experiencia. Ayer aludió a que «es mayor», y que a los únicos a los que no ha visto bajar es al Athletic, al Barça y al Real Madrid, que son los únicos que han jugado siempre en Primera. También le preocupa la reacción de la afición, que siempre ha estado con él y con la plantilla, incluso en aquellos momentos complicados de la primera temporada. Pero en el último encuentro en casa se escucharon los pitidos más fuertes de la era Lotina: «Es lo peor que te puede pasar. Hace más daño un pitido en casa que mil insultos fuera», declaró ayer. No se puede interpretar, ni de lejos, como un reproche a la afición. Simplemente hablaba del cariño perdido para que los jugadores se den cuenta de que hay que recuperarlo. Cree que puede funcionar como gancho para Riazor la presencia de canteranos. Tiene claro que Juan Domínguez estará la próxima temporada en la primera plantilla. Y que Rochela y Raúl «vivirán del fútbol». Pero los dos últimos podrían no estar la próxima temporada: para Rochela piensa en una cesión a un Segunda A, y el futuro de Raúl depende de si asciende el filial. Tras los refuerzos invernales, considera la del Zaragoza como «una de las grandes plantillas de la Liga». En ella figura Lafita, que siempre dice que Lotina es como un segundo padre para él. El técnico confesó que lo emocionó un SMS (cuyo contenido no reveló) que le envió el jugador esta semana. «Por esas cosas merece la pena esta profesión», dijo emocionado.