El Celta se mete en la casa del terror

Juan Villar

DEPORTES

25 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El Celta se ha metido él solito en la Casa del terror, en la habitación del pánico. Después de haber perdido en el último mes frente al Real Unión y el Castellón estando el rival en inferioridad numérica, ayer se repitió la historia en Villarreal y los de Eusebio cayeron ante un equipo que se quedó con diez a los cinco minutos empezar el encuentro.

Los fantasmas del descenso son cada vez más reales y la imagen del equipo, no solo en el terreno de juego, sino con los roces entre los propios futbolistas que ayer se repitieron al final del partido, invita a pensar en lo peor. Nada más marcar Jefferson Montero, el portero Yoel se fue a la carrera al encuentro con Trashorras para recriminarle que no hubiese cortado la jugada. Le zarandeó en un par de ocasiones, además de encararse, e incluso al final del partido tuvo que ser el utillero del equipo quien le impidiese acercarse de nuevo al de Rábade.

Porque la derrota confirma que el Celta tiene un serio problema. Por tercera vez en cuatro partidos que quedó en superioridad numérica y no supo aprovecharlo. Desde el minuto cinco el filial del submarino jugó con uno menos, y pese a actuar con uno más el Celta se fue diluyendo, demostrando su clamorosa falta de pegada y pecando de falta de profundidad.

Joselu y Danilo lo tuvieron todo a favor para marcar antes del descanso. El brasileño, que era la gran novedad en el once, disfrutó en la segunda parte del mejor escenario posible para anotar, pero tampoco acertó.

A medida que pasaba el tiempo los vigueses se desquiciaban ante su impotencia para marcar y cada movimiento que daba Paco Herrera en el banquillo era para atornillar un poco más el empate. Hasta que el ecuatoriano Montero encontró una autopista a falta de cinco minutos y fusiló a placer a Yoel.

No se resignó el portero vigués, que con un esprint fue recriminarle a Trashorras que no hiciera una falta. El Villarreal condujo de portería a portería sin oposición. El portero lo buscó como un poseso y los dos se enzarzaron en uno de los espectáculos más lamentables de la historia del Celta.

El portero comentó después del partido que todo estaba arreglado en el vestuario y Trashorras declinó hacer declaraciones, pero lo único que subyace es la división que existe entre el plantel y que el propio Eusebio reconoció tras el suceso: «Esto indica que hay algún problema dentro del vestuario». El suceso fue la guinda a una semana convulsa con un enfrentamiento entre Aspas y Bustos y con la expulsión del entrenamiento de Botelho y del propio Trashorras que pudiera ser el daminificado.