Iago Aspas se ha convertido en el gran damnificado del cambio celeste. El moañés ha pasado de jugarlo todo a pasarse el partido calentando en la banda de Vallecas. Desde hace un mes y medio, coincidiendo con el duelo ante el Córdoba, perdió la titularidad que tan solo recuperó en Albacete coincidiendo con la sanción de Papadopoulos. No obstante, Iago está tranquilo y contento. Ya ha jugado mucho más de lo que se imaginaba en su primera temporada como profesional.
Por primera vez en toda la temporada, Iago Aspas no tuvo la oportunidad de jugar estando en el banquillo del Celta, y el moañés confesó que le había producido «una sensación rara que nunca me había pasado pero el partido se ha ganado y se han conseguido los tres puntos que era lo más importante. Ahora no estamos para mirar lo personal sino lo colectivo, porque veníamos de un momento muy difícil y hemos conseguido ganar tres partidos seguidos, algo que no habíamos hecho en toda la temporada».
Hasta el fatídico día del Córdoba, Iago Aspas era uno de los intocables. Había acumulado 20 partidos como titular y tan solo había faltado por acumulación de tarjetas o las famosas rotaciones durante el periplo copero. Aspas recordó ayer que «he estado jugando y ahora que he dejado de jugar el equipo gana, entonces me queda seguir trabajando y luchar por intentar entrar en el once».
En su contra pudo jugar la manida polivalencia. Iago había sido el chico para todo en la vanguardia celeste (jugando de enganche, de nueve y en las bandas) y a la larga tanta versatilidad le ha dejado sin un rol específico en la nueva escenografía del equipo. El futbolista lo reconoce: «A veces eso te perjudica porque puedes jugar en varios puestos pero eres el reserva de otro para entrar, pero no me puedo quejar de lo que he jugado. A principio de temporada hubiera firmado jugar lo que llevo jugado ahora mismo, pero tampoco me pongo límites y quiero seguir sumando».
Ilusión
Aunque lo tenga difícil para recuperar la titularidad el domingo, ya que Papadopoulos, Cellerino y Dani Abalo son ahora los elegidos, el moañés no ceja en su empeño: «Cada semana que entra vengo con la ilusión renovada de poder entrar en el once y vamos a luchar por ello». Un futbolista tan peculiar nunca se ha rendido y no lo va a hacer ahora.