Ese fatídico último minuto

DEPORTES

Temía el partido de Gijón, como casi todos cuando el Deportivo juega lejos de Riazor. Es un temor que sentimos, creo yo, la mayor parte de los más veteranos seguidores, esos que fuimos creciendo en el desaparecido Riazor en los lejanos tiempos en los que puntuar fuera de casa se consideraba una proeza. Tanto era así que entonces, a la hora de hacer cálculos con el calendario a la vista, se le sumaba al Deportivo los dos puntos de entonces en sus partidos de Riazor, salvo cuando el visitante era el Barcelona, Madrid o Valencia. Nadie más, aunque después llegaba la Real Sociedad o el Celta y se iban con uno o dos puntos. Ahora, cuando toca de ir a Asturias siento quizá más esperanzas, porque ya entonces el Deportivo regresaba con algo positivo, tanto de Gijón como de Oviedo en donde el 1-1 era un tanteo muy repetido a partir de los años 40.

En el fútbol todo es posible hasta el último minuto. De fatídicos minutos finales, hay muchos en la memoria. El que lleva la palma es el que se pagó al alto precio de una Liga (penalti fallado por Djukic) y el último, el de anteayer en el Molinón, con ese penalti que derrotó al Deportivo de forma injusta. Si saltamos al Sevilla-Xerez (1-1), un minuto costó a Jiménez su cese. Un minuto fatídico cambia siempre para peor... aunque en Gijón el árbitro lo convirtió en un "minuto de oro" para el Sporting.