Vicente del Bosque predica humildad. Conjuró de vísperas en París los peligros de creérselo: «Estamos en el grupo de favoritos, pero hay que desconfiar del fútbol, que es cruel con quienes se creen muy buenos». «La desconfianza es buena para nosotros, nos va a dar la humildad que el fútbol, el deporte, necesita», señaló. El catecismo psicoanalítico ha calado en la congregación. El profeta Iker Casillas lo recitó de carrerilla tras la colación. «Sabemos el potencial que tenemos, los jugadores que tenemos, pero también somos humildes de cara a esta nueva cita. Esperamos hacer un papel digno y que la gente se sienta orgullosa de su selección», expuso. El capitán es uno de los supervivientes del fiasco de Hannover, cuando España cayó otra vez en octavos ante Francia en Alemania 2006. Sin mortificarse con los antecedentes, Del Bosque fue caballeroso al referirse a una selección francesa «magnífica, que ha tenido problemas para clasificarse». «Cuando superan los apuros, las selecciones salen reforzadas. Le aventuro una Copa del Mundo buena», dijo sin exagerar sus virtudes. A su juicio, el estilo Francia depende de sus individualidades, en especial de Gourcuff, Ribéry, Malouda o Henry. «Desde hace años el fútbol francés se ha caracterizado por su excelente técnica acompañada del carácter atlético de sus jugadores», sentenció. Alabanza de Domenech Raymond Domenech afronta el desafío ante su favorito para el Mundial con el anhelo de que un buen partido resucite la esperanza de la traumatizada afición. «España es una referencia por su calidad de juego y su eficacia. Dan la impresión de que todo es fácil», alabó el hijo de exiliados catalanes.