Es frecuente que a la hora de valorar el juego de un equipo ganador que no exhibió superioridad sobre su rival, el juicio que se hace del vencedor silencia los fallos echando mano de la conocida frase: «Lo importante era ganar, y el equipo ganó». Esto es irrefutable, pero no suficiente porque le oculta al seguidor una versión objetiva sobre lo sucedido en ese partido jugado por su equipo.
No hace falta que diga que esto surge por el partido que nos ofreció el Deportivo frente al Xerez, equipo que salió derrotado (2-1) después de confirmar su condición de firme candidato al descenso. Por si no basta con echar un vistazo a la clasificación, están las palabras de su entrenador refiriéndose a su equipo y la intensa posesión de la pelota en el partido de Riazor: «De nada sirve tener el balón, si después no se acierta a jugarlo». En esas palabras de Gorosito está la razón que devuelve al Xerez a Segunda.
También Lotina, que tiene demostrado que no comulga con ruedas de molino, habló claro: «No estamos bien. Es imperdonable que no juguemos al fútbol, es para pegarse un tiro porque tenemos la situación más cómoda de Primera...»
Por todo eso, insisto en decir que el partido del sábado fue para olvidar.