Viene un rival siempre difícil

DEPORTES

Hablar del Valencia es abrir el baúl de los recuerdos deportivistas en donde, es verdad, resalta alguno gratificante para los coruñeses, como fue aquella final de Copa del Rey del 95, culminada con el delirante gol de Alfredo que rubricó uno de los grandes triunfos del Deportivo.

No es preciso resaltar que es el mejor recuerdo para el deportivismo entre todos los partidos vividos frente al conjunto valenciano. El peor, aquel con el que más profunda y triste huella dejó el Valencia en Riazor, mejor ni mencionarlo. Tampoco es preciso hacerlo, porque continúa siendo muy duro el recuerdo en el ánimo de los aficionados deportivistas que lo sufrieron en directo y también en el de aquellos otros a quienes se lo contaron.

Todo eso sucedió tiempo atrás. Hoy estamos en vísperas de otro enfrentamiento entre el Deportivo y el Valencia, un partido que, como todos lo anteriores, también aparece con pronóstico incierto. Pero en ocasiones como esta, el seguidor del equipo que juega en casa suele confiar en el factor campo. Riazor debe pesar lo suyo.