Tres años de cárcel por corrupción para el ex consejero delegado de la Juve

Agencias / La Voz

DEPORTES

El ex presidente de la Asociación Italiana de Árbitros y dos ex colegiados, condenados junto a Giraudo

15 dic 2009 . Actualizado a las 02:45 h.

El ex consejero delegado del Juventus de Turín Antonio Giraudo fue condenado ayer a tres años de cárcel por su implicación en el escándalo Calciopoli, la gran trama de corrupción en el fútbol italiano que estalló hace dos años. La sentencia fue dictada por el juez de la audiencia preliminar de Nápoles Eduardo De Gregorio, que admitió parcialmente la solicitud formulada por la Fiscalía, que había pedido una condena de cinco años por el delito de «asociación orientada al fraude en competiciones deportivas». Asimismo, el ex colegiado Tiziano Peri fue condenado a dos años y cuatro meses de cárcel y una multa de 22.000 euros, y el ex presidente de la Asociación Italiana de Árbitros (AIA) Tullio Lanese a dos años, ambos por «asociación de malhechores». El ex árbitro Paolo Dondarini, imputado por fraude deportivo, recibió la pena de dos años de cárcel y una multa de 20.000 euros. El ex consejero delegado del Juventus y los ex árbitros Pieri y Dondarini fueron condenados además a tres años sin poder acceder a lugares en los que se celebren competiciones deportivas o en los que se acepten apuestas y la interdicción de las oficinas directivas de las sociedades deportivas. Otros siete imputados, que como los finalmente condenados también habían elegido ser procesados mediante el llamado juicio rápido, quedaron absueltos. Se trata del árbitro Gianluca Rocchi; de los ex colegiados Stefano Cassar, Marco Gabriele y Domenico Messina, así como de los ex asistentes Duccio Baglioni, Giuseppe Foschetti y Alessandro Griselli. El pasado 20 de enero comenzó en Nápoles el proceso penal por Calciopoli, con 26 personas imputadas, entre ellas el ex director general del Juventus Luciano Moggi, quien no se acogió al procedimiento del juicio rápido. Un largo proceso El proceso se encarga de analizar las supuestas irregularidades en unos 15 partidos del campeonato de la Serie A en la temporada 2004-2005, incluido un empate sin goles entre el Juventus y el Milán, para favorecer los resultados del equipo turinés o de clubes amigos. En el banquillo se sientan, bajo la acusación de asociación delictiva y fraude deportivo, Andrea della Valle y Diego della Valle, presidente y propietario respectivamente del Fiorentina, y los presidentes del Lazio, Claudio Lotito, y del Reggina, Pasquale Foti. El escándalo condujo además a importantes sanciones deportivas contra los clubes implicados. El Juventus fue la institución más castigada: descendió de categoría (volvió a ascender la temporada siguiente) y se le retiraron los títulos logrados en el 2005 y el 2006. Fiorentina, Milan, Lazio, Reggina y Siena sufrieron una reducción de entre 15 y 1 puntos.