El interior zurdo justifica la acción ?que le valió la bronca ?de sus compañeros: «No podía ni moverme»
09 dic 2009 . Actualizado a las 02:01 h.La derrota contra el Barcelona aún escuece. No tanto como la goleada (5-0) de la pasada temporada en el Camp Nou, pero ha dejado secuelas. Físicas (Juca y Guardado acabaron tocados, y la presencia del primero en Almería es dudosa) y Lotina teme que, quizá, también mentales. «No me preocupa el Almería, sino nosotros. Es lógico que tras lo del Barcelona podamos tener un bajón y hay que reaccionar. Sabíamos, después de las victorias, que pasase lo que pasase ante el Barcelona iba a ser complicado. Si ganábamos, había que controlar la euforia y al perder también había que tener cuidado porque se puede tener la sensación de que después del Barcelona viene un Almería que está ahí abajo», reflexionó ayer en rueda de prensa.
Para el partido del domingo son seguras las bajas de Lassad y Riki. Y habrá que ver la evolución de Juca. El brasileño reapareció el sábado tras dos meses de inactividad por una lesión en los sóleos. Un encontronazo con Busquets le produjo un esguince de tobillo derecho. Ayer se entrenó al margen en Abegondo. Se marchó el primero, y muy preocupado.
Quien sí estará en Almería es Guardado, aunque ayer se retiró antes de tiempo del entrenamiento porque tiene los sóleos muy cargados: «Fue de tanto correr el sábado», explicó el mexicano. La acción clave del partido se produjo con 1-2. Alves y él pugnaron por un balón. El Principito acabó fuera del césped. El árbitro no pitó falta. El Barça sacó de banda y, tras una larga jugada, marcó: el tanto llegó por la banda izquierda del Dépor, en la que estaba en inferioridad por la ausencia de Guardado. Lopo lo abroncó en público por su presunta falta de picardía. Y otros compañeros también le recriminaron por no haberse metido en el campo. El mexicano les contestó esto: «No podía ni moverme». Así lo aclaró ayer: «Se me subió el gemelo izquierdo bastante y por eso me quedé tirado. El que haya sentido esa sensación alguna vez sabrá que es muy jodido moverse cuando un músculo se te sube. En ese momento, los compañeros veían que si me quedaba dentro podíamos tomar un respiro al equipo. Me pidieron que me metiera dentro del campo, para así pedir la asistencia y parar el partido un poco». Lo habría hecho («no es que sea un jugador tramposo, pero hay circunstancias dentro de un partido que hay que aprovechar, ¡cuánta gente pierde tiempo!») si llega a tener fuerzas para levantarse. Pero no las tenía: «De hecho, volví al campo y pedí el cambio».