«Si seguís así de blanditos, los del Barça os van a invitar a cenar», les dijo Lotina a sus jugadores en el descanso del último Barça-Dépor. Al intermedio se llegó con un 3-0 en contra. Después cayeron otros dos. En la rueda de prensa posterior, el técnico vizcaíno tachó a su equipo de «demasiado blando, demasiado light». «El fútbol no es el parchís, hay que jugar con contacto, lo que no significa dar patadas, y no hemos jugado con contacto», se quejó. Para muchos jugadores de la actual plantilla, aquel partido es su peor recuerdo como deportivistas. Los humilló el rival y los criticó su entrenador, y todos entendieron que con razón.
Un repaso a la estadística permitió comprobar tras ese encuentro que el Dépor era, tras el Valladolid, el equipo que menos faltas cometía de la Liga, una media de 13,05 por encuentro. En las jornadas posteriores el conjunto coruñés llegó a alcanzar las 22 faltas por partido. Los jugadores captaron el mensaje. Lotina pedía y pide contacto con taco. Sin violencia, sin sacar el machete como se le demandaba antaño al hoy técnico de éxito Martín Lasarte, pero sí con contundencia e inteligencia para cometer la falta táctica, como la que habría evitado aquella noche el primer tanto culé, que llegó tras un eslalon gigante de Messi, al que nadie frenó.
No ha vuelto Lotina a tachar de blandito a su equipo pese a que es el que menos faltas comete de la actual Liga junto al Getafe: 163. La media es de 13,58, muy parecida a la que tenía tras aquel partido del Camp Nou. En el otro extremo se sitúa el Racing de Santander (226 infracciones, 18,83 de media).
Hoy se cruzan en Riazor dos equipos de lo más deportivos. El Barça marcha primero en la clasificación del Juego Limpio, en la que el Dépor va segundo, y los coruñeses son los que menos faltan cometen en la Liga, tabla en la que los blaugranas ocupan el cuarto lugar (179 faltas, media de 13,77).