«Juego con ellos a la Play en casa y luego vengo aquí a entrenarme a su lado. Es increíble». A juzgar por sus palabras del pasado mes de julio, Juan Domínguez (Pontedeume, 1990) se pasó una pretemporada entre la realidad y la ficción. Su fútbol de toque, ese elegante porte erguido y la mirada al frente cuando conduce el balón en el centro del campo, dejó alucinado al cuerpo técnico del primer equipo. Hasta Lotina se deshizo en elogios: «Es un pelotero y estoy muy ilusionado con él». Su excelente rendimiento en los partidos amistosos no dejó indiferente a nadie.
Parecía haber llegado su momento, después de que en el 2006 Caparrós lo hubiera incluido en la expedición de Isla Canela y llegase a disputar seis minutos en un amistoso contra el Lepe. Ahora parecía más maduro y asentado, dispuesto a defender su creciente ascenso con el mismo éxito que ese balón que conduce en cualquier entrenamiento y que parece imposible arrebatárselo.
En la grada en el Bernabéu
Incluso se especuló con su posible inclusión en la primera alineación de la temporada, aquella que estuvo a punto de asaltar el Bernabéu en el estreno del Madrid neogaláctico. Finalmente, el mediocentro se quedó en la grada y esta se convirtió en su última aparición en el primer equipo.
Siguió entrenándose de forma habitual junto a sus elegidos en la videoconsola y regresó al Fabril, al que, pese a su edad juvenil, había llegado en la segunda vuelta de la pasada temporada. Pero sus primeras actuaciones en Tercera División defraudaron y el creciente protagonismo de sus competidores por un puesto a los mandos del primer equipo, como Juca, Sergio o Juan Rodríguez, acabaron por convertir su regreso en un sueño.
Entonces se apeló a que todo había pasado muy rápido para el canterano, que en un año estuvo a punto de pasar del juvenil a la Primera División. «Creemos que las cosas deben ir con calma. Y si hasta ahora no ha sido es porque no era su momento o hay compañeros que están mejor para la competición. No pensamos en plazos», señalaba a finales del pasado septiembre el ayudante del técnico, José Luis Ribera.
Pero todo se precipitó en las dos últimas semanas. La lesión de Juca y la sanción de Sergio volvieron todas las miradas hacia él. Aquejado de un problema en el pie, se perdió los dos últimos partidos de Liga con el filial, pero se pasó el parón con un estricto programa de entrenamientos y llegó a tiempo para entrar en los planes de Lotina.
Esta tarde el hijo de Juanma Domínguez Bollo, un histórico del Endesa As Pontes, puede hacer realidad su sueño y debutar en Primera División contra el Atlético de Madrid. Una ocasión para disfrutar del juego de un futbolista en ascenso.