Lopo cabecea la ilusión del Murcia

Rubén Ventureira

DEPORTES

El equipo pimentonero, que botó 17 córneres y tiró 20 veces, jugó mejor y con más intensidad

29 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Un nuevo gol a balón parado dio al Deportivo mucho más de lo que mereció ante un Murcia maldito cara a puerta: lanzó 17 córneres y tiró 20 veces (9 por dentro) a gol, pero entre Manu, la madera y su extraviado punto de mira lo dejaron a cero. No ha ganado un partido en Segunda el equipo pimentonero, pero ayer lo vio cerca ante un Dépor de once experimental.

Con un juego más plano que la etapa prólogo del Tour, el equipo coruñés hizo cosquillas al Murcia en la primera mitad. Sergio y Juan Rodríguez no conectaron ni con los extremos ni con los puntas, y los laterales apenas protagonizaron sendas cabalgadas. Tampoco hubo destellos individuales, así que el conjunto blanquiazul no llegó. Su acción más peligrosa fue un centro de Iván Pérez que provocó el derribo de Pablo Álvarez por un central dentro del área. Penalti claro que el árbitro dejó pasar. Esa pena máxima no señalada y un tirito de Mista desde fuera del área fue todo el bagaje ofensivo del equipo de Primera que había sobre el campo.

El Murcia comprobó que el Dépor era nulo en ataque, incapaz de hilar más de dos pases seguidos una vez cruzado el mediocampo, y dejaba hacer en defensa, desajustado y sin gastarse en la presión, así que se fue soltando la melena. Empujó hasta arrancar nueve córneres y calentar las manos del debutante Manu con tiros lejanos. Al menos Lopo y Piscu, que jugaba sus primeros minutos de la temporada, impidieron las penetraciones por el centro.

Guiaron a los pimentoneros en su ofensiva sus jugadores con más pedigrí, los más experimentados en Primera (Capdevila y Pereyra) y, sobre todo, el de más talento, Dani Aquino. En un partido tan escaso de calidad, las apariciones de Aquino fueron celebradas como el único antídoto contra el bostezo. Es un clásico de las películas de acción el hijo que venga al padre. Este habilidoso extremo es el vástago de aquel Aquino al que el Dépor privó de ascender en 1991. Dani Aquino, con sus cuentas paternas pendientes, lo intentó primero con un córner que el palo evitó que fuese gol olímpico y después con un precioso disparo con rosca que se fue a la derecha de Manu.

Ida y vuelta

La segunda mitad arrancó con un nuevo intento de gol olímpico de Aquino, que Manu desbarató oportuno. El Dépor replicó con una buena acción individual de Mista, que centró con intención al área, pero Pablo Álvarez llegó unas décimas tarde. El partido era en ese arranque del segundo acto de ida y vuelta, un ritmo que, según Lotina, nunca favorece al Deportivo, que jugó más junto pero siguió perdiendo el balón con facilidad. El técnico decidió dar un golpe de volante para que el equipo coruñés tomase la iniciativa: sustituyó a los dos delanteros, Bodipo y Mista, por Lassad y Adrián, intuyendo que el Murcia seguiría volcado en busca de un gol. A punto estuvo de hacerlo Lopo, pero en propia meta, a centro de Aquino. El catalán no perdonó en la siguiente, esta vez en área contraria: un córner botado por Sergio fue cabeceado en el área pequeña por Lopo, marcado por su sombra.

El gol llevaba la injusticia al marcador, que se quedó así porque Manu y el larguero frenaron después un golpe franco ejecutado por Albiol. El Murcia lo siguió intentando hasta el final, pero su inmensa fe volvió a chocar con su aún más gigantesca nulidad cara al gol. Como todo premio se llevó el aplauso de su, hasta ayer, cabreada afición.