Dos goles de Miguel Ángel de las Cuevas, el primero memorable, han dejado al borde de las posiciones europeas al Sporting de Gijón, que ayer batió en San Mamés a un Athletic de Bilbao más que discreto y que ha encadenado la cuarta derrota en cinco partidos.
De Las Cuevas abrió el marcador con un lanzamiento directo por encima de la barrera que se alojó junto al palo y puso una distancia ya insalvable para el rival en una contra bien montada por Carmelo que definió como los buenos ante Gorka Iraizoz.
Gaizka Toquero puso el 1-2 casi de inmediato para animar a su equipo a una reacción final que casi le da el empate, sobre todo, en un cabezazo de Xabi Etxeita en tiempo añadido. Que el de Amorebieta significase el 2-2 quizás hubiese sido demasiado para el Athletic de ayer, romo, espeso y sin argumentos.
El conjunto gijonés se ha llevado de Bilbao tres puntos más que merecidos por la ambición con la que acometió el encuentro, siempre buscando la posesión de la pelota y combinaciones, una manera de jugar que tuvo siempre a remolque a un Athletic que poco más que la rabiosa reacción final puso sobre el césped para evitar la derrota.
No lo consiguió y se ve ahora, en mitad de la tabla, con casi todos los réditos de las tres victorias consecutivas con las que arrancó el campeonato liguero casi perdidos.
El entrenador del Sporting de Gijón, Manolo Preciado, se ha mostrado muy satisfecho por el rendimiento alcanzado por su equipo en San Mamés y de sumar once puntos en la clasificación «después de haber pasado por el Camp Nou, Mestalla y San Mamés».
«Es dificilísimo ganar aquí, de hecho yo no lo había hecho en mi vida. El equipo ha jugado bien, hemos ganado bien y estamos felices», ha señalado Preciado, quien se ha felicitado de que «el tobillo» de Miguel de las Cuevas «haya funcionado» en La Catedral para marcar los dos goles del Sporting.
«Miguel está asustado. Le he dicho 'disfrútalo y aprovecha'. Es un futbolista de muchísimo talento», concluyó.