La selección española trata de ofrecer una imagen de unidad en vísperas del decisivo partido frente a Lituania
14 sep 2009 . Actualizado a las 17:18 h.Después de la tempestad, la calma. Al menos eso es lo que quiso transmitir ayer la selección española en vísperas del decisivo encuentro frente a Lituania ( 15.45 horas, La Sexta ), precisamente el rival que en el último amistoso puso en evidencia que algo no funcionaba en la generación de oro del baloncesto español.
Navarro, el capitán; Sergio Scariolo, el seleccionador; y José Luis Sáez, el presidente de la federación. Los tres de la mano, juntitos para tratar de transmitir que lo único que sucede es que falta confianza. Una escena de sofá a tres bandas para apagar el incendio que puso en marcha Marc Gasol tras la dolorosa derrota contra Turquía.
«El trabajo y el compromiso de los jugadores y técnicos es absoluto», dijo Sáez, consciente del peligro que supone alentar una polémica en un grupo en el que los jugadores tienen la sartén por el mango. Navarro justificó las declaraciones de Marc por las elevadas pulsaciones tras la derrota. ¿Y Scariolo? Tenso, no le quedó otro remedio que asumir la decisión técnica en la última jugada e inquirió con vehemencia a un periodista que le aludió a la falta de unidad en el juego. «¿Dónde dijo eso Pau?», para posteriormente afirmar que no ha leído nada de lo que se ha publicado. «Los fallos y la presión nos han cargado la mochila», aseguró sobre unos jugadores a los que nunca hasta ahora les había pesado la responsabilidad.
¿Asunto arreglado? Hoy se verá. Lo cierto es que un grupo elogiado hasta la saciedad en los últimos años ha presentado su primera fisura extradeportiva. Eso sí, antes ya habían comenzado las dudas deportivas, primero con la derrota en Lituania y después con los tropiezos frente a Serbia y Turquía.
A tiempo
En cualquier caso, nada que no se esté a tiempo de solucionar. De hecho, a España le podría bastar con un triunfo para entrar en los cuartos de final y jugarse el pase a la semifinal a una carta frente a un rival que lo último que imaginaba era que se iba a topar con la actual campeona del mundo. Ganar hoy a Lituania y el miércoles a Polonia asegura la clasificación e incluso abre la posibilidad de alcanzar la segunda plaza del grupo.
El primer paso, los lituanos, el conjunto rocoso que pasó por encima de una España (94-72) sin Pau Gasol ni Rudy en el amistoso de hace una semana. Hoy, la selección estará al completo, un consuelo para una situación tan delicada que resulta difícil imaginar que la mayor concentración de talento que ha conseguido reunir el baloncesto español está a punto de firmar su peor resultado en un Europeo desde 1977. Así que habrá que pensar que a partir de ahora, todo irá mejor. Aunque enfrente se tope con una Lituania a la que, pese a figurar en el grupo de candidatas a podio, una derrota supondría su vuelta a casa.
A falta de la calidad de antaño, los lituanos opondrán un grupo rocoso, duro en la defensa y que se apoyará en el amistoso de la semana pasada para sembrar en el pánico en una España que aún necesita encontrar su camino.